miércoles, 23 de mayo de 2018




LA AV. CHIHUAHUA Y HOTEL SONORA
Gustavo A. Moreno Martínez moremar@prodigy.net.mx


AVENIDA CHIHUAHUA: SUS INICIOS

En septiembre de 1901 el Bisbee Daily Review describía a Cananea de la manera siguiente:

“Hace dos años no había suficiente trabajo de desarrollo en el distrito de Cananea para ocupar una mula y no había suficiente maquinaria para moler el café en el desayuno. Ahora es un campo minero de aproximadamente cuatro por siete millas propiedad de la empresa Cananea Consolidated Copper que está repleta de actividad humana.”

Cananea se está construyendo rápidamente y para diciembre de ese año, había contratos para 350 edificios pendientes en espera de la llegada de los materiales. Los lotes se vendieron rápidamente. La empresa a cargo de la planeación y desarrollo estaba a cargo del Col. John B. Breathitt, ex comisionado ferroviario en Missouri.

Para principios de 1902, junto con El Ronquillo, la construcción de la Nueva Cananea o La Mesa como finalmente se conoció, estaba en todo su apogeo y la Av. Chihuahua (hoy Av. Obregón) era uno de los frentes de esta frenética actividad urbanística en este nuevo barrio de la ciudad. Los diversos contratistas y constructores estaban muy ocupados, cada quien en su especialidad. A cargo, como gerente de la urbanización y venta de lotes en La Mesa por parte de la 4C estaba, como ya se mencionó el coronel Breathitt, quien supervisaba que la urbanización se llevara de acuerdo a lo planeado y para finales de abril declaraba:

………….muchos están llegando rápido, y muchos edificios nuevos se están construyendo. La intención es hacer de la Nueva Cananea la parte residencial del gran campamento minero. Una gran cantidad de tiendas y salones ya se han abierto allí.

Para principios de junio, O'Brien y Harrison informaban que recientemente habían terminado en la Av. Chihuahua una gran estructura para ser utilizado como almacén de granos y establo de alimentos para Fields & Wilson; además, estaban por terminar la estructura de un edificio para una lavandería a vapor y estaban construyendo un edificio de adobe para ser utilizado por la tienda La Moda (Av. Chihuahua y 2ª Este) de Leon Horvilleur un judío de origen francés proveniente de Naco, Ariz. También se estaban construyendo la estructura de un edificio para Ben Goldman también de Naco.
Por esas fechas, el contratista H. R. Morse había terminado un edificio de adobe para Aubrey & Hamm en el distrito intermedio, entre El Ronquillo y La Mesa, además de otro edificio de adobe para el Dr. Martínez en El Ronquillo. También estaba construyendo un edificio para una cantina de John Crossman en Porteritas -Puertecitos?-. Para S. Porpina se estaba construyendo un gran edificio de dos plantas de adobe en el distrito intermedio y tenían contrato para la construcción de otro edificio en la misma zona para ser alquilado a F. W. Brown & Co. de Los Angeles para una farmacia.

Por otra parte, el terreno que ocupaba una manzana propiedad de William C. Greene, donde construiría un moderno centro comercial de ladrillo de dos plantas en La Mesa, se estaba limpiando y nivelando rápidamente, un pequeño ejército de hombres con máquinas se encontraba trabajando en el lugar. El sitio era uno de los más adecuados y de mayor dominio. Probablemente se trataba de los terrenos que se encuentran frente a la casa de Greene que duraron muchos años desocupados, por lo que es probable que este proyecto no se haya llevado a cabo.


Terrenos frente a la casa de Greene divididos por la Av. Chihuahua en La Mesa, donde probablemente Greene pensaba construir un centro comercial. A la izquierda apenas se alcanza a observar La Moda de Leon Horvilleur (Foto: D.P.).


También, Frank Proctor, el suegro de Greene, estaba construyendo otro edificio de adobe en la Av. Chihuahua para ser utilizado como establecimiento de venta de licores al mayoreo, edificio que para ese entonces estaba por terminarse. Así como éste, la Av. Chihuahua se estaba poblando con edificios para todo tipo de comercios y prestadores de servicios como licenciados especialistas en asuntos mineros, ingenieros, ensayistas, tiendas, hoteles, la maderería y aserradero de la 4C. Para 1903 la Av. Chihuahua tenía el aspecto de un pueblo del viejo oeste americano, donde las cantinas y restaurantes no podían faltar, con la diferencia que la avenida era muy amplia y bien planeada. Así como estos ejemplos, la construcción de edificios de todo tipo de repetían en la Av. Chihuahua desde la Calle 1ª hasta la Calle 8ª Este, donde termina la avenida y se encontraba la maderería de la 4C. Es de notarse que ya había alumbrado público frente al hotel.

Aspecto general de la Av. Chihuahua probablemente desde la Calle 4ª o 5ª Este tomada hacia el poniente, c1907 (Foto: J. A. Durazo).
Aspecto general de la Av. Chihuahua desde la Calle 5ª Este tomada hacia el oriente, a la izquierda el Hotel Sonora y al fondo la maderería de la 4C, c1907 (Foto: J. A. Durazo).

HOTEL SONORA

Por supuesto, el coronel John B. Breathitt no se quedaría atrás y también aprovecharía para adquirir un lote y construir un hotel de primera clase, edificio que había iniciado su construcción a principios de 1902. El hotel se ubicaba en una esquina de la Av. Chihuahua y Calle 5ª Este, era una estructura de adobe de dos pisos y tenía cincuenta habitaciones, cinco baños, bar, barbería, 101 luces a base de gas de acetalina tan buenas, se decía, como la electricidad. Las luces fueron colocadas por Flewelling y Buss, bajo la supervisión especial de este último; además, el equipamiento era de primera clase. El comedor tenía 30x58 pies y estaría, al menos inicialmente, bajo la dirección de la Sra. Purdy, quien en ese momento dirigía el restaurante Delmónico que se encontraba a un costado. El coronel Breathitt inauguró el hotel el 1 de agosto de 1902 bajo el nombre de Hotel Sonora y su inauguración vino a cubrir, sin dudarlo, una de las necesidades más apremiantes del mineral, ya que era, por mucho, el mejor hotel de su época y vino a cubrir la falta de hospedaje de primer nivel para los visitantes, esencialmente extranjeros.


Hotel Sonora en la Av. Chihuahua y Calle 5 Este, c1903, donde actualmente se localiza la Central de Autobuses Norte de Sonora (Foto: J. A. Durazo).

El coronel Breathitt, para mediados de agosto ya tenía el hotel con una gran ocupación y se mantenía lleno de americanos, sus principales clientes. Para entonces, también Greene tenía en proyecto la construcción de otro hotel de primer nivel, que costaría unos 200 mil dólares y según lo planeado tendría 100 pies de ancho y 282 pies de largo, y sería un magnífico edificio de tres pisos. Fifield y Gallagher se encargarían de la construcción, según el proyecto, sin embargo esto nunca se llevó a cabo.

Ante la falta de hospedaje de primer nivel, el Hotel Sonora era la única opción para la gran diversidad de personas que arribaban a Cananea en busca de empleo o hacer negocios de todo tipo. El hotel estuvo operando bajo la administración del Col. Breathitt hasta diciembre de ese 1902, ya que para enero del siguiente año, el hotel había sido rentado por 5 años por una renta de $1,250 dólares mensuales y quedaría bajo la administración de J. P. Taggart como "mine host". Taggart era de Jerome, Arizona y desde su viaje a Cananea se había interesado también en algunas propiedades mineras, además trabajaba para la 4C. Es de mencionar que aunque en los anuncios aparecían como propietarios, la realidad es que solo eran personas que rentaban o eran gerentes contratados por el Col, Breathitt hasta finales de 1908 cuando vende el hotel.

Primer anuncio de Hotel Sonora que se publica en la prensa americana donde se anuncia como el mejor hotel de Sonora (Bisbee Daily Review 02/05/1903).

Conforme el hotel se acreditaba y ofrecía mejores tarifas por mes, muchos comerciantes y prestadores de servicio permanecían hospedándose por largas temporadas, como Sam Kraft quien provenía de Hermosillo, era joyero y desde el hotel hacía negocios, de esa forma había quien vendía ropa.

Sin embargo, todo parecía que las cosas no andaban bien en la administración del hotel, ya que a pesar de estar rentado por cinco años, solo nueve meses después, el primero de octubre del mismo año el Col. Breathitt se hizo cargo de nuevo de la administración del hotel y la primera declaración que hizo fue:

“.…….el primer movimiento será renovarlo e instalar un gerente capaz y experimentado que llegará pronto, arrendará la parte del restaurante y el bar será atendido por John Donlevy y Billy O'Brien, que durante mucho tiempo han sido populares de ese departamento del negocio.”

El nuevo encargado del hotel fue A. P. Strother, quien provenía del estado de Missouri y era esposo de la sobrina preferida del Col. Breathitt, a quien habría criado y educado en su estado natal. El hotel inició 1904 con bastante trabajo y había ocasiones en que se encontraba al cien por ciento, dándose el caso que el mismo Col. Breathitt tenía que ceder su habitación particular para hospedar clientes distinguidos. Pero por supuesto, tampoco podían faltar los jugadores de póker que en busca de posibles clientes de alto nivel se hospedaban en el hotel, el cual para entonces había cambiado su ‘slogan’ y ahora se anunciaba como “Hotel de primera clase”.

Anuncio del Hotel Sonora después del cambio de administración donde se anuncia como hotel de primera clase (Bisbee Daily Review 12/04/1904).

P
ara finales de junio se estaba organizando en Cananea el festejo del 4 de julio, fecha en que se festejaba la Independencia de Estados Unidos de América y el Hotel Sonora era el cuartel general para la organización del evento, donde participaba el Col. Breathitt como parte del comité de finanzas.

El hotel estaba teniendo tanto éxito que llamó la atención de los ladrones y el miércoles 29 de junio de 1904, José Martínez, un ladrón mexicano abrió la caja fuerte del hotel llevándose $1000 oro, quien fue atrapado la tarde del día siguiente en Naco, Sonora por el policía Clark y fueron recuperados $600 del dinero robado. Se supone que tenía cómplices con quienes compartió el botín, pero se negó a implicar a otros en el robo. Martínez era un renegado fronterizo profesional que hizo un burdo intento de escapar después del robo en Cananea, pero atraparlo fue una tarea muy fácil.

El gerente Strothers del Hotel Sonora, el hotel más grande del norte de México, la noche del robo, se acostó poco después de la medianoche y cuando despertó por la mañana, encontró la caja fuerte abierta y sin dinero, aunque no había escuchado ningún ruido. Todo parecía ir bien con el plan de Martínez, después del robo se dirigió a Naco pero no pudo resistir y se puso a tomar mezcal hasta que bebió demasiado y cayó en manos del agente Clark cuando estaba a punto de cruzar al lado estadounidense. Cuando fue capturado a Martínez se le encontró un libro de contabilidad con el nombre de J. B. Breathitt, quien en esos momentos se encontraba en St. Louis, Mo. A donde había asistido a la convención nacional. El ladrón fue entregado a los rurales al mando de Emilio Kosterlltzky, quien, decían, tenía un método rápido para tratar a los viejos renegados de la frontera (La ley fuga o los colgaba).

Todo parece indicar que aunque A. P. Strother lo había  traído desde finales de 1903 para dirigir el hotel, compartía estas obligaciones con el Col. Breathitt y es hasta octubre de 1904 en que aparece como gerente en los anuncios de la prensa americana.

Anuncio del Hotel Sonora después de otro cambio de administración donde se anuncia de nuevo como el mejor hotel de Sonora-Plan Europeo (Bisbee Daily Review 21/10/1904).

El hotel seguiría siendo administrado por A. P. Strother cuando mucho hasta finales de marzo de 1905, ya que para el primero de abril los anuncios en la prensa anunciaban como administradores a J. E. Brown y W. P. Nimmack.

Anuncio del Hotel Sonora después de otro cambio de administración donde se anuncia como Plan Europeo y Americano (Bisbee Daily Review 01/04/1905).

Por otra parte, el hotel seguiría siendo el centro de muchas reuniones de clubes y grandes bailes por su excelente salón que se preparaba para todo tipo de eventos, como el baile que se realizó el 13 de mayo de 1905 cuando se hizo una gran reunión de la hermandad de los Elks de Bisbee y Cananea donde el restaurant del hotel fue ricamente decorado con los colores de la hermandad. Fue un gran evento donde además de baile, comidas y convivios, hubo día de campo a Puertecitos siendo los invitados transportados en el tren de vía angosta.

Casi 8 meses después, para finales de noviembre, el hotel de nuevo cambia la administración, donde además de J. E. Brown y W. P. Nimmack (Brown) aparece Roy Brown, probablemente esposo de W. P. Nimmack quien cambia su apellido por Brown. En el anuncio del 30 de noviembre de 1905 por error el hotel aparece con dirección en la Av. Sonora, pero como se mencionó al inicio, este se encontraba en la Av. Chihuahua y Calle 5ª Este.

Anuncio del Hotel Sonora después de otro cambio de administración donde se anuncia como excelente localización, excelente alojamiento, precios razonables y excelente restaurante (Bisbee Daily Review 30/11/1905).
Hotel Sonora y parte de la Av. Chihuahua, en primer plano el Parque Juárez, c1906 (Foto: G. A. Moreno).

Bajo la dirección de estas tres personas el hotel se mantendría hasta finales de enero de 1906, cuando el coronel Breathitt regresa de un prolongado viaje por el este de los Estados Unidos y retoma la dirección del hotel, declarando que lo someterá a una profunda renovación y una considerable remodelación. También, el Coronel le entraría con mayor empeño a las actividades mineras y quizás esto justificaría que en este año el hotel empezaría a servir a múltiples empresas mineras como centro de reunión para realizar las asambleas de accionistas. De la misma manera, el hotel empezó a utilizarse por empresas mineras como cuartel u oficina para atender asuntos relacionados con sus actividades, como lo demuestra este anuncio de la Cananea &Duluth quien era propietaria de la Luz Cananea y La Catalina.
 
Convocatoria para realizar asamblea de accionistas en el Hotel Sonora (La Constitución 02/05/1906).

Anuncio de la empresa minera Cananea &Duluth utilizando el Hotel Sonora como oficina (Bisbee Daily Review 01/02/1906).

Como lo había declarado el Coronel Breathitt desde que se hizo nuevamente cargo del hotel, todavía para mediados de abril de 1906 se encontraba ocupado renovando el edificio y poniéndolo en una condición más confortable y de primera clase. Cada habitación estaba siendo cuidadosamente revisada y acondicionada con esmero. Se agregaron cuartos de baño y sanitarios para una mejor atención de los huéspedes, también, de nuevo se abriría una peluquería moderna. Para realizar los trabajos de remodelación contaba con una gran fuerza de hombres que realizaba todo tipo de trabajos para terminar lo antes posible.

Dado que el Col Breathitt era muy activo políticamente, tanto en Missouri como en Arizona, ya que había sido comisionado ferroviario de Missouri y, más tarde, miembro del Comité Nacional Democrático de Arizona, a partir del 21 de julio fue nombrado Consul General de los Estados Unidos en Cananea por el Presidente Roosvelt en sustitución del Dr, Galbraith quien abandonaba la ciudad y se trasladaba a Los Angeles. A partir de esta fecha el consulado que desde su establecimiento se encontraba en el Hospital de El Ronquillo, ahora se trasladaba al Hotel Sonora, agregando una función más a las múltiples que ya realizaba el hotel como centro de reunión de empresarios, comerciantes y asociaciones civiles. Con motivo de la instalación del consulado en el hotel, se instaló en la esquina poniente un asta para izar la bandera de Estados Unidos.

Hotel Sonora donde se observa el asta del Consulado Americano, c1907 (Foto: J. A. Durazo).

Conforme el hotel se afianzaba como el mejor de la ciudad y uno de los mejores del norte de Sonora, la Av. Chihuahua y por supuesto Cananea ya se habían consolidado y para finales de 1906 la ciudad contaba con alrededor de 22 mil habitantes, de estos, poco más de 7 mil eran empleados de la 4C.

Para mediados de marzo del año siguiente el hotel contrataría un nuevo gerente, Frank E. Myers procedente del Hotel Santa Rita de Tucson. Habría sido contratado probablemente debido a que el Col. Breathitt seguía consolidándose políticamente y además sus ocupaciones como cónsul y propietario de minas le demandaban mayor tiempo. Sin embargo, probablemente el coronel era muy exigente o la paga no era buena, ya los gerentes no le duraban y para principios de agosto de ese mismo año se mencionaba a D. T. Greene como gerente del hotel.

En 1907 se publicó un estuche de cartón con 22 fotograbados plegados en forma de acordeón, con imágenes de los edificios, paisajes y habitantes de Cananea. Ideado y hecho por Tom Jones; titulado “Miniatures Cananea, México”. Hecho exclusivamente para el Hotel Sonora News and Curio Stand y publicado por Scenic Souvenirs Cincinnati, en el cual se incluyó una fotografía del propio hotel. Entre los fotograbados incluidos se encuentran: "View of Ronquillo and Plant", "Residence of Col. W.C. Greene, the man that made Cananea", "A corner in downtown Cananea", "La Mesa, Cananea, Mexico", "Typical Mexican Laborer", etc.

Estuche de cartón con 22 fotograbados plegados en forma de acordeón 1907 (Foto: Morton).
Portada del estuche de fotograbados en miniaturas de Cananea (Imagen: J. A. Durazo).
Fotograbado en miniatura del Hotel Sonora 1907 (Imagen: J. A. Durazo).

Para finales de 1907 la actividad en Cananea había disminuido considerablemente, mucha gente había abandonado la ciudad debido al cierre de la 4C, ya que Greene había perdido el control de la empresa y había entrado en una etapa de remodelación que se prolongaría hasta mediados de 1908 y aunque el Hotel Sonora seguía siendo la mejor opción de hospedaje, su actividad había disminuido un poco.

Después que se terminó de modernizar todo el proceso de beneficio de metales en la 4C y reinició operaciones a mediados de 1908, el hotel de nuevo tuvo un repunte y para finales de 1908 el hotel se anunciaba como uno de los mejores hoteles a lo largo de la frontera con buena cocina y servicio de primera clase. 

Anuncio del Hotel Sonora en 1908 (The Oasis 19/12/1908).

T
raduccion:
“Los viajeros que visiten Cananea encontrarán el Hotel Sonora como uno de los mejores conservados y más confortablemente ubicados a lo largo de la frontera. Buena cocina, servicio de primera clase y atención cuidadosa a todos. Transporte conectado con todos los trenes.”

El Col. Breathitt a finales de 1908 fue nombrado Inspector del recién inaugurado Southern Pacific Railroad con base en Empalme, Sonora, debido a sus conocimientos en la materia adquiridos en su natal Missouri. Como consecuencia de esto habría renunciado a su puesto como Cónsul en Cananea y habría vendido el Hotel Sonora a la empresa McDaniel Bros., cuyos propietarios eran  J. T. and S. E. McDaniel con lo que inicia una nueva etapa en la administración del hotel. Aunque había vendido el hotel desde finales de 1908 y el Col. Breathitt y su esposa tenían su residencia en Empalme, para mediados de 1909 todavía mantenían su departamento en el hotel, debido a los constantes viajes que tenía que realizar a Cananea.

Anuncio del Hotel a principios de 1909 mostrando el cambio de propietario (The Oasis 13/02/1909).

Como nunca, desde la construcción del hotel, en febrero de 1909 como inicio de la cuaresma, por primera vez en Cananea se realizó un carnaval con desfile donde todo fue muy colorido y divertido, donde participaron casi todos los extranjeros asentados en la ciudad y visitantes y, como cierre de los eventos, se realizó un gran baile en el espacioso comedor del Hotel Sonora que fue adornado para la ocasión, mientras que la música estaba a cargo de músicos de todo Cananea, la comida y las bebidas fueron servidas abundante. Todo mundo se divirtió en grandes hasta las 10 de la mañana del día siguiente, por lo que este baile fue considerado como uno de los más grandes eventos de la ciudad.

Sin embargo, el hotel estaba condenado a cambiar constantemente de administración, ya que para finales de julio de este mismo año McDaniel Bros. vende sus intereses en el hotel a M. C. Spires, quien se comprometió a mantener la alta reputación que el Hotel Sonora había mantenido desde su inauguración. El hotel, aunque siempre había sido racista, ahora lo publicitaba, ya que además de anunciarse con una cocina al frente de un chef francés, también se anunciaba que el lugar era atendido por camareras blancas, lo que vino a resaltar el racismo que se vivía en el hotel que estaba diseñado exclusivamente para huéspedes extranjeros. Probablemente debido a un error o que había dos socios de apellido igual, en el primer anuncio mostraba a S. L. Spires como propietario  y solo un par de semanas después el anuncio cambió de periódico y se anunciaba de una manera totalmente diferente y mostraba como propietario a M. C. Spires.

Anuncio del Hotel mostrando el cambio de propietario y hace más evidente el racismo que se practicaba en sus instalaciones (The Oasis 14/08/1909).
Anuncio del Hotel mostrando el cambio de propietario y anunciándose de manera diferente (Bisbee Daily Review 01/09/1909).

Como se había mencionado al inicio que el hotel era utilizado como local de ventas por muchos comerciantes foráneos, 7 años después de su inauguración seguiría siendo utilizado con los mismos fines como lo demuestra el anuncio siguiente:

Anuncio de un vendedor de ropa para dama utilizando el Hotel Sonora como centro de ventas (Bisbee Daily Review 17/10/1909).

Durante los últimos meses de 1909 el hotel había dejado de anunciarse en periódicos de Nogales , Arizona, pero iniciando 1910 volvería a tener anuncios en esta frontera, pero ahora en el periódico The Border Vidette y en The Oasis, increíblemente en este último periódico seguiría anunciándose como propietario a S. L. Spires y no a M. C. Spires, pero además seguiría con el slogan racista de: atendido por camareras blancas.

Anuncio del Hotel Sonora en un periódico de Nogales, Az. (The Border Vidette  26/02/1910).
Anuncio del Hotel Sonora en The Oasis de Nogales, Az. con el mismo slogan racista (The Oasis 12/03/1910).

Para finales de noviembre de 1910, aunque la revolución no se mostraba con toda su violencia como en Chihuahua y otros estados del noreste y del sur; el noreste de Sonora empezaba a temer sobre esa posibilidad y, por supuesto, el hotel Sonora al igual que muchas otras empresas empezaron a resentir la ausencia de muchos americanos que venían a realizar negocios o de placer a Cananea.

Probablemente debido a que para febrero de 1911 la revolución ya se había manifestado en el noreste de Sonora con la entrada de Juan G. Cabral desde Arizona a Sonora con el primer grupo revolucionario y, meses después, con la toma de Cananea el 13 de mayo de ese mismo año, el hotel había resentido la falta de huéspedes por miedo a la violencia y M. C. Spires decide vender el hotel a Gus Rohrer el dueño del Hotel Almada de Guaymas, Sonora, quien era un empresario de origen holandés/alemán que toma posesión del hotel a partir del 1 de septiembre de 1911 y declararía que el edificio sería sometido de nuevo a una remodelación y reacondicionamiento para continuar manteniendo su bien ganada reputación de hotel de primera clase. Posteriormente, Gus Rohrer también se involucraría en actividades mineras en Cananea como lo demuestra su solicitud del 6 de septiembre de 1912 publicada en el Diario Oficial del Estado de Sonora.

Anuncio del Hotel mostrando el cambio de propietario y anunciándose de la misma manera (The Oasis 16/09/1911).

Para principios de octubre de 1912, George Hahn sería contratado para hacerse cargo de la gerencia del Hotel Sonora, quien anteriormente había estado a cargo de la gerencia del Hotel Almada en Guaymas.

A pesar que la revolución se encontraba en pleno desarrollo, el hotel seguía trabajando normalmente, incluso cuando se estaba desarrollando la batalla que inició el 24 de marzo de 1913 en la que el Gral. Obregón ataca a los huertistas atrincherados en el cuartel de la Mesa Sur y alrededores. Durante el desarrollo del primer día de batalla el hotel y sus huéspedes y refugiados entraron en pánico cuando una bala de cañón disparada por los huertistas pasó justo encima y cayó detrás del edificio pero no explotó.

Otro incidente sucedió al día siguiente cuando el entonces Col. Bracamonte, quien había llegado el día 25 de marzo procedente de Naco, había desarmado a varios norteamericanos en el Hotel Sonora, lo hizo, según crónicas, para su propia protección y evitar se metieran en problemas, dado el estado de excitación que había en la ciudad.

Meses más tarde, a principios de agosto, cuando Cananea estaba en manos de los constitucionalistas, el hotel sería testigo de la visita del entonces gobernador de Sonora, Gral. Ignacio L. Pesqueira, a quien recibiría como huésped acompañado de sus colaboradores. El Gral. Pesqueira fue recibido en la estación por una gran multitud encabezada por la banda Municipal, él y su equipo fueron escoltados por la multitud a la plaza y luego al Hotel Sonora donde se hospeda. Finalmente, antes de partir fue agasajado con un baile celebrado en el amplio comedor del hotel.

Prácticamente desde octubre de 1911, el hotel ya no se publicitaba en los periódicos y muy poco se menciona en los medios de comunicación, es más, durante 1914 no hay una sola mención del hotel. A diferencia de años anteriores, ahora al hotel llegaban constantemente los líderes de la revolución en Sonora, pero no está claro si el hotel fue tomado o intervenido por los revolucionarios, ya que el nombre del dueño también se menciona muy poco en los periódicos desde 1911 hasta 1913 y durante 1914 y la mayor parte de 1915 no se menciona ni el hotel ni el propietario y es hasta mediados de septiembre de 1915 que hay una referencia del hotel, pero ahora se menciona como propietario a Charles Reinbold un prominente minero del estado de Sonora. Probablemente el dueño anterior lo vende debido a la problemática de la baja afluencia de huéspedes durante los primeros 3 o 4 años de la revolución o a que el dueño anterior tuvo desavenencias con alguno de las facciones revolucionarias en pugna.

Para finales de octubre Pancho Villa había ingresado a Sonora cruzando la Sierra Madre Occidental a través del Cañón del Púlpito y después de atacar y cercar Agua Prieta del 1 al 3 de noviembre y, tras fracasar en su intento de apoderarse de esa ciudad, se traslada a Naco donde permanece un par de días para después trasladarse a Cananea a donde ingresa el día 6 de noviembre y después de saquear la ciudad y permanecer hasta el día 20 de ese mismo mes, abandonan Cananea y cuando las primeras personas entran a la ciudad detrás del ejército al mando del Gral. Obregón, se dan cuenta que los daños en la ciudad no fueron tan grandes como se esperaba. Los edificios en la ciudad no estaban en óptimas condiciones, pero estaban bien, el daño real fue muy poco y solo dos casas de americanos fueron saqueadas. Todos los caballos y otros animales domésticos fueron robados y no se dejó comida en la ciudad. Pero el Hotel Sonora fue el que mayor daño sufrió, ya que al parecer los villistas, según los testigos:

“      celebraron un baile en el hotel y durante el festejo empezaron a disparar y los agujeros de bala se encontraban en todas las direcciones imaginables.”

Después, un día antes de abandonar la ciudad, el hotel fue saqueado y los administradores tuvieron que salir huyendo saltando por una ventana para después correr y refugiarse en casa de unos amigos.

No se sabe cuándo cambia de nuevo de propietario, pero para principios de marzo de 1916 el hotel aparece a nombre de William A. Julian el Cónsul americano en Cananea por lo que el hotel volvía a ser sede de la agencia consular.

Anuncio mostrando el cambio de propietario y anunciándose como el cuartel o sede de los mineros (Bisbee Daily Review 09/03/1916).

Como consecuencia del ataque a Columbus, New Mexico realizado por Villa y seguidores el 9 de marzo de 1916, Estados Unidos manda la expedición punitiva en persecución de los villistas por el estado de Chihuahua, expedición que penetra en territorio mexicano el 15 de marzo en persecución que no fue autorizada por el gobierno de México lo que ocasionó serias fricciones entre ambos países, al mismo tiempo, en la opinión pública nacional se engendró un fuerte sentimiento anti-gringo por el abuso cometido por la invasión extranjera. Mientras el Gobierno Constitucionalista negociaba con el de los Estados Unidos sobre este problema internacional, la Secretaria de Gobernación giró la circular a los gobernadores de los estados, con el objeto de aplacar dicha agitación interior. El ambiente anti-gringo estuvo muy tenso en todo el país y, especialmente en Sonora, los americanos habían estado abandonando el país, esencialmente de los grandes centros mineros, como Cananea y Nacozari. Tanto se había tensado el ambiente en contra de los gringos que en Cananea después de un encendido discurso del gobernador interino Adolfo de la Huerta, donde llama a defender el país de una posible invasión americana, la bandera que ondeaba en el Hotel Sonora, sede del consulado americano, fue balaceada la noche del 17 de junio. Sin embargo, a pesar de que para entonces había civiles, hombres y mujeres, entrenándose para defender México de una posible invasión americana, esta solo se limitó a la fracasada expedición punitiva dirigida por el Gral. Pershing y las relaciones entre ambos países pronto retomaron su cauce. Aunque después de este incidente el hotel dejó de publicitarse a partir del 1 de julio en la prensa de Arizona.

Para finales de noviembre de ese mismo año, W. A. Julian había dejado de ser el agente consular en Cananea, pero el hotel seguía siendo la sede del consulado, aunque para enero de 1917 aparecía de nuevo como cónsul en Cananea.

Debido a las fuertes lluvias que cayeron el domingo 21 de enero, una pared del Hotel Sonora se desplomó en la noche para amanecer el lunes. Al principio se difundió la noticia de que habían muerto varias personas, pero después rectificaron la información y se dijo que Gastón Mendoza de 22 años fue el único muerto, rescatándose su cadáver el lunes por la mañana. Varios huéspedes, incluyendo algunos americanos, resultaron ligeramente heridos. El dueño del hotel salió ileso ya que dormía en un cuarto al lado del que se derrumbó.

Después del incidente las autoridades locales iniciaron una investigación para determinar las causas del derrumbe, ya que se pensaba que pudiera haber sido por defectos de construcción en la cimentación; sin embargo, después de remover los escombros se determinó que había sido por que se remojaron los adobes por falta de mantenimiento.

W. A. Julian seguiría siendo el cónsul en Cananea hasta el último día del año de 1917, ya que a principios de enero del siguiente año se publica que había dejado de funcionar como agente consular y que era sustituido por J. M. Gibbs.

Probablemente W. A. Julian al dejar su cargo como cónsul, abandona Cananea, no se sabe si inmediatamente o poco más de un año después, pero para septiembre de 1919 aparece Robert Green como propietario del Hotel Sonora.

Seguramente para abril de 1920 todavía seguía siendo el mejor hotel de la ciudad, ya que con motivo de la campaña de proselitismo político que estaba haciendo el Plutarco Elías Calles en favor de Álvaro Obregón para alcanzar la presidencia de la república, Elías Calles llegaría a Cananea y se hospeda en el hotel, pero después de esta fecha y hasta el 17 de marzo de 1923 no se encontraron referencias del hotel, hasta el día 18 de marzo de ese año, cuando anuncia que además de ser: El mejor atendido de la población, cuanta con apartamentos para familias, lo que nos indica que el hotel había sido reacondicionado, al menos parcialmente, para la renta de departamentos.

Anuncio del Hotel Sonora mostrando el cambio de giro, dirección y teléfono (El Intruso 18/03/1923).

Desde finales de 1923 hasta febrero de 1926, no fue posible encontrar menciones sobre el hotel, aunque seguramente siguió operando normalmente ya que a partir de este año y hasta 1942, las menciones que se hace del hotel son para utilizarlo como punto de reunión para realizar las juntas del consejo de administración de compañías mineras, haciendo honor al slogan que había retomado W. A. Julian en marzo de 1916: el cuartel de los mineros.

En 1933 el hotel vuelve a publicitarse de nuevo, pero ahora solo en el periódico local El Intruso y lo hace por unos 9 meses. Al año siguiente la publicidad desaparece y vuelve aparecer hasta 1936, cuando el hotel ya era de Roberto Elzy Torres.

Anuncio del Hotel Sonora en 1933 mostrando la dirección pero ahora como Av. Obregón (El Intruso 03/07/1933).
Anuncio del Hotel Sonora en 1936 publicitándose de la misma manera (El Intruso 26/03/1936).

Sin embargo, a pesar de las escasas menciones del hotel durante estos 16 años, este seguiría operando normalmente y en 1937 el hotel serviría de sede de la histórica estación de radio XEFQ de Cananea, cuando Pedro L. Díaz y su socio Ernesto Félix Arnold después de obtener la concesión para trasmitir, solicitan permiso a Roberto Elsy Torres, propietario del hotel al menos desde 1936, para colocar la antena de trasmisión en la azotea del hotel, y así, a las 8 de la noche del día 1 de julio de 1937 desde dos habitaciones de la planta baja del hotel, la XEFQ “La Voz de la Ciudad del Cobre”, inicia trasmisiones con un trasmisor de 50 watts de potencia desde el Hotel Sonora, donde duraría instalada hasta el año de 1942, cuando se traslada a la Av. Juárez No. 91.

Roberto Elzy Torres permanece como dueño del hotel probablemente hasta 1954, cuando lo vende junto con el Hotel Plaza, que también le pertenecía, para después comprar en enero de 1955 el Hotel Alameda quien lo amplía y remodela para darle la fachada actual.

Aunque no con el brillo y renombre que lo caracterizaron las primeras tres o cuatro décadas de vida del Hotel Sonora, este seguiría operando y en 1953 todavía seguía dando servicio como hotel de hospedaje por día y rentando departamentos cobrando por mes, como lo testifica el siguiente recibo donde le cobran a un huésped $50 pesos por el alojamiento del mes de agosto de 1953. El restaurante, todavía con algo de su elegancia de antaño, seguía siendo la nostalgia de algunos comensales fieles como Madam Cecil de Vaujours, una maestra de piano de origen francés, quien hasta meses antes de morir en 1954, desayunaba casi a diario en el restaurante del hotel.

Recibo del Hotel Sonora en 1953 (Imagen: C. A. Robles).
Vista parcial del Hotel Sonora, cerca de 1960 (Foto: C. A. Robles).

Para el inicio de la década de los 1960’s la brillantez y prestigio del sexagenario hotel que antes lo caracterizara, ya había empezado a declinar y al vetusto edificio de adobe ya se le notaba el paso del tiempo y la falta de mantenimiento era evidente. Ya su espacioso restaurante hacía mucho tiempo que había dejado de usarse para grandes eventos y bailes que desde su inicio eran origen de gran orgullo para los muchos propietarios que tuvo durante sus primeras dos décadas. Los políticos y personajes importantes buscaban hospedarse en el Hotel Alameda, el cual, pertenecía a Roberto Elsy Torres, y había desplazado por su modernidad al Hotel Sonora.

Aunque parezca increíble, conforme pasaba el tiempo y la mayoría de los americanos abandonaban Cananea, hasta reducirse a un mínimo después de terminada la revolución, la información referente a la historia de barrios y edificios de Cananea se va perdiendo y lo que ocurría en ellos quedaba solo en la memoria colectiva popular, paradójicamente entre más cercana es la fecha a la desaparición del hotel, existe menos posibilidades de encontrar información.

De esta manera, poco a poco, la buena estrella del Hotel Sonora fue declinando hasta desaparecer y para el año de 1978, según información verbal, dejo de operar quedando abandonado, pues su estructura de adobe complementada con madera, había terminado su vida útil y era incosteable seguir manteniéndola y ya representaba un riesgo el estado del edifico.

De la misma manera que empezó la vida del hotel, con muchos gerentes y propietarios, así transcurrirían los últimos años de su vida. Antes de desaparecer el penúltimo propietario del hotel fue Roberto Santacruz, quien vendería posteriormente a Gabriel Rosas Rivera y este a su vez vendería a Alfonso Dagnino en 1979 y ese mismo año fue demolido con lo que termina la historia de un edificio de 77 años de antigüedad y, junto con otros edificios, ícono de Cananea por muchos años.

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sábado, 14 de abril de 2018

LA PRIMERA CRISIS DE SALUD EN CANANEA: 1902.
Gustavo A. Moreno Martínez moremar@prodigy.net.mx


INTRODUCCION

Cinco años después de la muerte del General Ignacio Pesqueira Cananea estaba casi desierto, de acuerdo a estadísticas en 1891 contaba con solo 100 habitantes. En septiembre de 1899 William C. Greene crea la Cananea Consolidated Copper Company (4C) y esta gran empresa genera una gran demanda de mano de obra de todo tipo de disciplinas y niveles, por lo que Cananea se convierte en un foco de atracción laboral muy importante a nivel nacional e internacional. Para principios de 1900 la población era de 891 habitantes y para 1902, según crónicas periodísticas, la población era de entre 10 mil y 12 mil habitantes, es decir, tuvo una explosión demográfica de entre el 1,000% y 1,300% en solo dos años, de estos habitantes, entre 4 mil y 5 mil trabajaban en la 4C de acuerdo a diferentes fuentes.
Para principios de 1901, Cananea ya contaba con dos barrios bien identificados: Cananea Vieja y El Ronquillo. El primero funcionaba principalmente como dormitorio de los habitantes más antiguos y desfavorecidos, mientras que el segundo funcionaba como incipiente zona comercial, de servicios y dormitorio de empleados americanos, pero pronto empezaría a ser invadido y habitado por empleados mexicanos de bajos recursos económicos.
En El Ronquillo, al menos desde 1896 ya existía La Comisaría y el Hotel Club de los americanos, para principios de 1901 la Cananea Stores (Tienda de Raya) abre al público y sería el inicio del desarrollo de El Ronquillo como una zona comercial de otro nivel, que Greene quería libre de gente pobre e invasores.
Este espectacular crecimiento económico y urbano de Cananea atrajo a todo tipo de inversionistas y personas que buscaban hacer fortuna, otros simplemente buscaban empleo para sobrevivir a las difíciles condiciones de vida a las que los tenía sometido el porfirismo en sus lugares de origen. De la misma manera, fue un gran imán para personas, que a pesar de lo lejano, veían en Cananea un sitio para hacer negocios o desarrollar sus habilidades, como sucedió con migrantes americanos, franceses, alemanes, italianos, checoslovacos, libaneses, chinos, japoneses; prestadores de servicios de todo tipo, desde lavanderos, cocineros, comerciantes, mecánicos; y por supuesto, servicios de todo género de ingenierías, legales y contables.
Con el pueblo comiendo de su mano, el siguiente gran problema de Greene fue ocuparse de las personas que venían a trabajar para la 4C. Después de la publicidad inicial en los periódicos de Arizona y Sonora buscando trabajadores, comenzó la afluencia y la gente comenzó a llegar. Solo muy pocos de los recién llegados pudieron ser alojados adecuadamente en los dos barrios locales, pero la gran mayoría para ser alojados se tuvo que improvisar rápidamente y el resultado fue una ciudad de carpas y chozas. Las tiendas fueron proporcionadas por la 4C, pensiones para mineros, cabañas para los hombres a cargo, una tienda de la empresa, luego un banco,
Para agosto de 1901 el crecimiento de la población estaba desbordando a la infraestructura, ya que el 22 de agosto llegan a Cananea 200 operarios, la mayoría con familia, contratados en Hermosillo y Guaymas para trabajar en la construcción de la vía angosta del ferrocarril que comunicaría todas las minas con la concentradora y la fundición. Pero Cananea no estaba lista para recibir a 500 o 600 personas de un golpe y la 4C tuvo que proporcionar tiendas de lona a las familias para que se resguardaran, mismas que fueron instaladas en su mayoría en El Ronquillo, mientras que los solteros se hospedaban en precarias casas de asistencia. Mientras tanto, la compañía estaba buscando la contratación de al menos 20 albañiles para la construcción de casas y la reedificación de las más antiguas, motivos todos estos, por lo que en Cananea había un gran entusiasmo por el desbordado crecimiento que estaba teniendo y la oportunidad para muchos de obtener empleo, mientras que para los inversionistas y prestadores de servicios era la oportunidad de ganar mucho dinero.
El Ronquillo a principios del Siglo XX. Foto tomada hacia el noroeste, al fondo la sierra de La Mariquita 1900-1901. En primer plano se observa lo que después serían Las Tres Marías (Foto: D.P.).
Cananea, como todas las ciudades antiguas y modernas que sufren este tipo de explosión demográfica tan acelerada, no están preparadas para recibir masas migrantes tan grandes como las que llegaban a la ciudad en busca de trabajo y, por supuesto, iniciaron los problemas de todo tipo: hacinamiento, delincuencia, insalubridad y con esto las enfermedades encontraron un caldo de cultivo que pronto empezarían a pasar factura a la población, a la empresa y a las recién nombradas autoridades municipales encabezadas por Francisco Larrañaga como presidente municipal y el Dr. Filiberto Vázquez Barroso como funcionario de salud, este último, sería el siguiente presidente municipal, a quien le tocaría enfrentar de lleno la crisis de planeación urbana y de salud pública en 1902. Las siguientes fotografías ilustran la situación de emergencia del hospedaje y la vivienda en la zona de El Ronquillo hacia 1901-1902.
Hospedaje, camas para seis, sin alimentos (Foto: DR®UACJ).
Invasores en El Ronquillo de Cananea (Foto: G. Moreno).

LA CRISIS DE SALUD

Desde principios de 1901 todo el país enfrentaba una crisis sanitaria debido a la pobreza en que estaban sumidos la mayor parte de los mexicanos y que debido a la movilidad de la población buscando donde satisfacer sus mínimas necesidades alimenticias, las enfermedades estaban causando numerosas muertes a lo largo y ancho del país. Tal era el caso que para finales de abril de ese año, las autoridades de salubridad federales publicaban la información siguiente:

“Importante aviso al público.”
“Por acuerdo del Consejo Superior de Salubridad, se recuerda a las personas que ejercen la medicina en la capital, a los directores de colegios, a los de fábricas e industrias y a los dueños o encargados de los hoteles, mesones, casas de huéspedes, etc., la obligación que a cada uno de ellos les imponen los artículos 206 y 208 del Código Sanitario sancionados por el 295; artículos que a la letra dicen:”

“Artículo 206.- Las personas que ejerzan la medicina están obligados a dar parte inmediatamente al Consejo Superior de Salubridad, de cualquier caso que observen de cólera asiático confirmado o sospechoso, de tifo, fiebre tifoidea, viruela, escarlatina o de alguna afección diftérica.”

“Artículo 208.- Los directores de colegios, a los de fábricas e industrias y a los dueños o encargados de los hoteles, mesones o cualquier otro establecimiento donde haya aglomeraciones de individuos, estarán obligados igualmente a dar parte al Consejo de cualquier caso de esas enfermedades que se presenten en dichos establecimientos.”

Para agosto de ese mismo año lo que sucedía en la Cd. de México era el reflejo de lo que acontecía en el resto del país en cuestión de salud, según lo publicado en la prensa de la época, como lo muestra la información siguiente:

“Durante el mes de agosto último, el número de casos de tifo de que tuvo conocimiento el Consejo Superior de Salubridad, ascendió a 349, cifra que comparada con la que arroja la estadística del mes de julio, acusa un aumento de ocho casos observados……Las defunciones causadas por el tifo fueron 95.”

Todo parece indicar que la movilidad transfronteriza de los migrantes de sur a norte y viceversa, hacía que la propagación de las enfermedades afectara a México y cuando menos algunos estados del sur de Estados Unidos, como lo demuestra la siguiente publicación a finales de febrero de 1902 en un periódico americano:

E. T. Wilson, cuñado de J. W. Blakenship, murió en el hotel Cananea el sábado por la tarde a eso de las 2 p.m. de neumonía tifoidea. El Sr. Wilson estuvo enfermo diez días y se hizo todo lo posible para ayudarlo. El Sr. Wilson llegó a Cananea desde el norte del estado de Arizona en busca de salud, pero en lugar de mejorar, empeoró y la muerte alivió sus sufrimientos el sábado por la noche. El funeral se realizó el domingo y contó con la presencia de toda la colonia estadounidense y un gran número de sus amigos mexicanos.

Solo menos de dos meses después, para mediados de abril de ese mismo año, al parecer la situación de salud ya se había convertido en un serio problema de salud pública en ambos lados de la frontera como nos muestra otra publicación en un diario:

“Neumonía en Bisbee y Cananea”

“La prevalencia de la neumonía en este momento casi se puede llamar una epidemia, dice el Bisbee Daily Review. Los médicos dicen que en varios años no habían tenido que lidiar con tantos casos como ahora y eso les llama la atención.

De Cananea llegan informes que indican que neumonía está causando numerosas muertes en ese lugar. En algunos días hasta diez personas han muerto solo de esta enfermedad.

El Dr. Sweet, médico de la compañía Copper Queen, dice: "Un error que se comete es creer que la neumonía es el resultado de un severo enfriamiento en los pulmones. He conocido casos en los que el paciente ha tenido neumonía sin que haya sido precedida ni siquiera por el mínimo resfriado.

No se puede dar ninguna razón positiva para la prevalencia de neumonía en Bisbee en este momento. La enfermedad es el resultado de un microbio.”

Sin embargo, a pesar de que circulaban informes de la prevalencia de una crisis de salud de carácter epidémico causa por la que estaban muriendo cientos según la información que circulaba en la sociedad local y al norte de la frontera, la 4C se negaba a reconocer la emergencia sanitaria que prevalecía en la ciudad y con fecha 21 de mayo de 1902 Anson W. Burchard, segundo vicepresidente de la 4C, envía a los diarios americanos el comunicado siguiente:

"Ciertos antiguos empleados insatisfechos de esta compañía están haciendo circular maliciosamente un informe de que una epidemia prevalece en este campo. Los informes son absolutamente sin fundamento.

Ninguna epidemia de ningún tipo prevalece aquí desde el 15 de junio de 1901 hasta el 22 de abril de 1902.

El año actual, el número total de muertes aquí en una población de alrededor de diez mil fue de 103, de las cuales nueve fueron accidentales, cuarenta y uno de fiebres, veintiocho de enfermedades de órganos digestivos y cincuenta y seis de enfermedades de los órganos respiratorios .

De los anteriores, veintitrés muertes ocurrieron en el hospital de la compañía y doce fueron de pacientes tratados por médicos del hospital fuera del hospital. Seis de estos fueron accidentales, nueve de fiebres y once de enfermedad de los órganos respiratorios.

Los médicos del hospital tratan alrededor del setenta y cinco por ciento de todos los casos de enfermedad en el campamento.

Del 22 de abril hasta la fecha ha habido treinta y cuatro muertes en el campo, de las cuales diecisiete fueron enfermedades de los órganos respiratorios, cinco por fiebres, cinco por intoxicación alcohólica, de estas cuatro fueron tratadas por médicos del hospital Dos muertes ocurrieron en el hospital y dos afuera".

Con esa misma fecha, 21 de mayo, varios periódicos en California y Texas publicaban que Cananea se estaba despoblando debido a la epidemia de una enfermedad a la que los médicos le llamaban corazón negro, debido a la mancha negra que se formaba en el pecho después de la muerte de los enfermos. Las crónicas de lo que estaba pasando en Cananea eran de la manera siguiente:

“El campamento de la empresa Greene Consolidated Mining en La Cananea, Sonora, está siendo rápidamente despoblado por una terrible enfermedad que ha estallado recientemente.

Los tres médicos en el campamento no pueden lidiar con eso y le han dado el nombre de corazón negro, debido al círculo negro que se forma alrededor del corazón directamente después de que la víctima sucumbe.

Hombres fuertes y sanos están muriendo por docenas, y muchos están abandonando el lugar.

La última la víctima duró solo cinco días, y no se sabe que haya sobrevivido una persona después de haber sido atacada.”

Aunque la emergencia sanitaria y de salud en Cananea era una realidad, algunas de las publicaciones sobre este tema eran muy exageradas, como lo muestra la publicación siguiente.

“El Paso Times informa que hay una epidemia de fiebre en Cananea, similar a la fiebre manchada (tifo exantemático), y que casi todas las personas que han sido atacadas murieron. The Times dice que ha habido más de trescientas muertes por esta enfermedad en los últimos meses, y los médicos de la compañía parecen ser incapaces de controlarlo.”

Obviamente a la 4C y a las autoridades de Cananea no les convenía la manera en que se estaba dilucidando en los medios, sobre todo estadounidenses, la emergencia sanitaria por la que estaba pasando la ciudad e inmediatamente tomaron medidas para contrarrestar y minimizar la publicitación de la emergencia y mandaron publicar el 25 de mayo en el Bisbee Daily Review, un periódico que para entonces ya era incondicional de la 4C y por supuesto de William C. Greene, la información siguiente:

“NO EXISTE EPIDEMIA EN CANANEA”

“En su edición del 21 de mayo, Los Ángeles Times publica un telegrama de El Paso de aproximadamente media columna de longitud, que habla de la prevalencia de una terrible enfermedad en La Cananea conocida como "corazón negro".

Un representante del Bisbbe Daily Review acaba de regresar de Cananea, y de una investigación personal, luego de revisar los registros oficiales del juez mexicano del municipio, afirma que no hay una apariencia de verdad en el artículo referido. De hecho, no existe tal enfermedad conocida como "corazón negro". y no ha habido muertes en el campamento, de ninguna manera descrita por este corresponsal en El Paso. La primera declaración hecha en el artículo del Times, que fue investigada por un representante de Review, fue la siguiente:

La tasa de mortalidad durante varias semanas ha sido de tres a cinco por día. La población flotante está abandonando rápidamente la ciudad, y entre los residentes se manifiesta una gran alarma por temor a la despoblación del campamento".

En México, el juez civil de cada municipio debe registrar la muerte de cada persona, indicando su nombre, edad y causa de la misma, y no se permite enterrar a ninguna persona hasta que primero se haya registrado la muerte, y se obtenga un permiso de entierro del juez. Los registros en Cananea muestran que durante las últimas semanas, desde el primero de abril hasta el 23 de mayo, ha habido sesenta y dos muertes. Este es el récord de todo el municipio, que incluye las minas, Cananea Vieja, Nuevo Cananea, aserraderos y el campamento de cortadores de madera, y de este número, doce eran estadounidenses y cincuenta eran mexicanos.

Los estadounidenses que murieron en Cananea desde el 1 de abril fueron W. H Britton, James Broylis, Mat Coyne, Edward Lochney, Alfred Schultz, John Cunuy, H. M. Watson, James Browder, Henry E. Garbane, Thos. H. Smith, Edward Dillon, Joseph Stuts, R. 'Watson. De este número, la mayoría de los casos fueron el resultado de la neumonía, que fue la enfermedad predominante en casi todos los campamentos del sur de Arizona al mismo tiempo.

La tasa de mortalidad en Cananea desde el 1 de julio de 1901 hasta el 22 de abril de 1902 fue la siguiente:

TIPO DE ENFERMEDAD
MUERTOS
Fiebre
41
Enfermedades de órganos digestivos
28
Muerte por nacimiento de un niño
4
Heridas
1
Alcoholismo
5
Enfermedad pulmonar
56
Accidentes
9
Enfermedades nerviosas
4
Enfermedades de órganos urinarios
2
Reumatismo
1
Quirúrgico
3
Nacido muerto
2
Enfermedades de los órganos de circulación
5
Casos no diagnosticado
4
Total
165
Las estadísticas anteriores se obtuvieron en Cananea de las autoridades mexicanas, y a una tasa de 165 por diez meses sería una tasa de mortalidad de veinte por cada mil habitantes en Cananea, estimando la población en diez mil en todo el municipio. Esta tasa en comparación con otras comunidades es pequeña.
En cuanto a la historia del "corazón negro" no hay nada en eso, más que la imaginación activa de un reportero fantasioso. En lugar de que la enfermedad en Cananea se limitara a la clase estadounidense, los registros muestran que en un total de sesenta y dos muertes, cincuenta eran mexicanos y doce eran estadounidenses.

Las historias que han aparecido en documentos externos, sin duda se deben a historias circuladas por empleados insatisfechos que han llegado a El Paso desde Cananea.

Sin duda, el departamento de hospitales de Cananea no ha sido todo lo que se requería. Los alojamientos han estado abarrotados y durante la prevalencia de la neumonía en el campamento, los dos médicos fueron gravados al máximo.

Cananea, en comparación con otros campamentos mineros en Arizona, ha surgido en un día. Los estadounidenses y los mexicanos se han apresurado allí por cientos, cuando no había absolutamente ningún alojamiento. Los hombres eran sus propios cocineros, y las condiciones sanitarias estaban lejos de ser favorables. La compañía ha intentado seguir el ritmo del crecimiento del campamento ofreciendo mejores alojamientos para los hombres, mejores instalaciones hospitalarias y mejores condiciones sanitarias, pero con la enorme cantidad de trabajos de construcción que necesariamente deben completarse, la empresa se ha visto obligada a retrasar el trabajo con los edificios exteriores.

El primero de junio se habrá completado el nuevo hospital de dos pisos, que es la institución más moderna del tipo que se haya erigido en cualquier campamento minero.

El edificio es de ladrillo enyesado y amueblado con los últimos electrodomésticos conocidos por la ciencia médica. En el primer piso hay dos oficinas para los médicos asistentes, a ambos lados de un amplio pasillo. La siguiente habitación en el lado derecho es el dispensario, que se abre a la habitación del administrador. A la izquierda de la sala adyacente al consultorio del médico hay una sala para cirugía menor que se abre al quirófano. La sala en el primer piso conduce a una sala quirúrgica, que es de 35 x 55 pies. El segundo piso está dedicado a salas privadas para casos especiales, y la sala de enfermedades de 40 x 55 pies. Los cuartos de baño se encuentran en el primer y segundo piso, también son cómodas salas para descansar y fumar. Todo para el hospital se ordenó nuevo, y cuando se abra, que será el 1 de junio, será una institución modelo.

Este artículo está escrito para contradecir los falsos informes que han circulado por todo el país, de los cuales la historia del "corazón negro" es una simple muestra.”

Dado que Cananea se estaba convirtiendo en un centro de negocios y residencial de primer nivel, por todos los medios se seguía tratando de minimizar la crisis sanitaria y de salud, ya que no podían permitir que los inversionistas y obreros dejaran de llegar, la ciudad había entrado en un vorágine de desarrollo y cada persona relacionada con negocios que salía de Cananea minimizaba la situación declarando a los medios, sobre todo al Bisbee Daily Review, que los informes eran falsos, como lo demuestra esta nota del 27 de mayo:

 “C. C. Goodwin, ex concejal de Tucson, estuvo ayer aquí en su camino de Cananea a Tucson. Ahora es gerente del negocio de licores de Frank Proctor en Cananea. "Nunca hubo una falsificación mayor", dijo él, "que este informe de una epidemia en Cananea. Los hombres que mueren allí son casi invariablemente duros bebedores. Ahora que el clima es más cálido no habrá mucha neumonía. Los hombres mientras estaban borrachos dormían afuera durante las noches, y agarraron resfriados severos que generalmente resultaron en neumonía. Nuevo Cananea será el centro de negocios y residencial en unos pocos meses. Se construirá una línea de tranvía desde la fundición hasta Nuevo Cananea para llevar a los hombres hacia y desde su trabajo."

Sin embargo, los rumores de la epidemia habían llegado hasta Washington, a quienes realmente les preocupó la situación que se vivía en Cananea y Bisbee, de tal forma que mediante telegrama del 3 de junio de 1902, el Dr. Hill Hastings, Cirujano Asistente Autorizado del United States Marine Hospital Service (U. S. M. H. S.) con base en Los Angeles, fue comisionado para que se trasladara de forma incógnita a Cananea y Bisbee para investigar si los reportes que circulaban en los periódicos eran reales o inventados. El Dr. Hastings llega a Cananea tres días después, la tarde del día 6 de junio e inmediatamente se pone en contacto con los doctores Lang y R. C. Van Dorn, jefe y asistente de cirugía del Hospital del Ronquillo. Después de revisar a todos los pacientes que había que había en el hospital en ese momento y de entrevistarse con el Dr. Filiberto Vázquez Barroso, funcionario de salud municipal en ese momento, con quien reviso las estadísticas de mortandad y los informes de salud municipal, el Dr, Hastings se traslada a Naco, Arizona el día 8 de junio donde se entrevista con el Dr. W. E. Lindley, quien había sido nombrado oficial de salud del condado cuando surgieron los rumores de la epidemia en Cananea, quien había hecho dos viajes a Cananea, pero le comenta que no había encontrado nada sospechoso. Después se traslada a Bisbee donde se entrevista con el Dr. A. R. Hickman, cirujano a cargo del hospital de Copper Queen Mine, con quien revisó los pacientes, estadísticas e informes de salud de la ciudad. Después de este recorrido por Cananea, Naco y Bisbee, el Dr. Hastings regresa el día 11 de junio a Los Angeles desde donde emite un informe que se trascribe íntegramente a continuación:

“Investigación de fiebre tifoidea reportada en La Cananea, México.”

“Los Angeles, Cal., 16 de junio de 1902.”

“Señor: En obediencia al telegrama del Buró del 3 de junio de 1902, dejé Los Angeles, Cal., al día siguiente para La Cananea, Distrito de Sonora, México, con el propósito de investigar los rumores de fiebre tifoidea en ese distrito minero.

Llegué a La Cananea la tarde del 6 de junio y llamé a los principales cirujanos de la Compañía Minera La Cananea, los Dres. Van Dorn y Lang, que me ofrecieron muchas cortesías y ofrecieron muchas facilidades para examinar la salud del campamento. Examiné a todos los pacientes en el hospital de la compañía, que es un hospital nuevo de dos pisos, inusualmente bien designado para la institución de ese campo de minería. Había solo 12 pacientes en el hospital, 4 médicos y 8 cirujanos. De los casos médicos hubo 2 casos de neumonía y 2 casos de tifoidea. Hubo 2 casos de viruela cuidadosamente aislados del campamento, ambos en la etapa descamativa. Había muy poca enfermedad en el campamento en este momento. Durante mayo, los cirujanos dijeron que habían tenido muchos casos de neumonía fatal, pero ninguna enfermedad que haya despertado sospecha de fiebre tifoidea. Me mostraron extractos de los documentos de El Paso, Texas, que describen una enfermedad fatal llamada "corazón negro" que se decía que prevalecía en La Cananea. Afirmaron que los rumores fueron difundidos por mineros descontentos que habían sido dados de alta. Durante los últimos seis meses tuvieron 30 casos de viruela, sin muertes. Todos los casos se aislaron y todos los expuestos se vacunaron. Se usaron más de 2,400 tubos de vacuna de virus con glicerina. Seguidamente, llamé al funcionario de salud mexicano Dr. Barros (Filiberto Vazquez Barroso), quien estaba ausente. Devolvió la llamada al día siguiente y extendió la carta de cortesía para que inspeccionara el informe de salud mexicano de ese distrito. La población del distrito es de aproximadamente 12,000, principalmente mexicanos. Ningún cuerpo puede ser enterrado sin un certificado de los funcionarios mexicanos. El número de muertes registradas desde enero de 1902 es el siguiente: enero 9; Febrero 17; Marzo 33; Abril 35; Mayo 35 y junio 9, haciendo un total de 138. Esta no es una tasa de mortalidad alta para un campamento minero de 12,000 habitantes, donde se obtienen condiciones que no conducen a una buena salud. La principal causa de muerte fue la enfermedad del tracto pulmonar. En marzo, abril y principios de mayo el clima es inclemente en esta sección, y se registraron muchas muertes por neumonía. Los casos fueron típicos, se dijo; no hubo erupción y nada indicativo de tifus u otra enfermedad que requiera cuarentena. Durante la primera parte del invierno hubo muchos casos de influenza, pero no hubo muertes. En algunos de estos casos, hubo erupciones de roséola (Erupción cutánea formada por pequeñas manchas de color rosáceo que aparece como consecuencia de diversas enfermedades infecciosas y de intoxicaciones) de dos o tres días de duración, que rápidamente fallecieron, no se volvieron petequiales (pequeños derrames vasculares cutáneos) y no estuvieron acompañadas de fiebre alta o síntomas alarmantes.

Salí de La Cananea el 8 de junio para Naco, Arizona, en la frontera con México y llamé al Dr. W. E. Lindley, que había sido nombrado oficial de salud del condado durante los rumores de "corazón negro" en La Cananea. Él había hecho dos viajes a La Cananea, me dijo, para estudiar el asunto, y se había reunido con la comitiva de ese lugar durante la prevalencia de la viruela, para evitar que las enfermedades contagiosas cruzaran la frontera. Dijo que no había encontrado nada sospechoso, y no vio nada que sugiriera el tifus.

Luego fui a Bisbee, Ariz., a la Copper Queen Mine por escenario. La población de esta mina es de 7,000. El Dr. A. R. Hickman, el cirujano a cargo, me mostró a todos los pacientes en su hospital, unos doce, seis de los cuales eran casos de reconocimiento médico. En esta mina había habido la misma mortalidad por neumonía, pero ninguna enfermedad sospechosa de tifus o cualquier otra enfermedad que requiera cuarentena, excepto algunos casos de viruela. El Dr. Hickman me describió una muerte por fiebre. Ese fue el único caso que podría haber excitado cualquier sospecha. Fue lo siguiente: Un minero, nativo de los Estados Unidos, de 35 años, murió una semana antes de mi llegada. Se enfermó con escalofrío, fiebre alta y vómitos, y gradualmente empeoró. No hubo diarrea ni delirio, pero el estado general se asemejaba a la fiebre tifoidea. El bazo estaba visiblemente agrandado. Veinticuatro horas antes de la muerte se desarrolló una afección que se asemeja a la púrpura hemorrágica, comenzando en las partes más dependientes del cuerpo, cubriendo pronto casi todo el cuerpo, incluida la cara. Había una gran hemorragia en la piel, con manchas de piel sin sangre en el medio; sin petequias. Dos abscesos, celulitis profunda, desarrollados sobre ambos codos y en las nalgas. El paciente murió seis días después del inicio. El examen post mortem no mostró cambios internos distintos a la ampliación de las manchas de Peyer y agrandamiento del bazo. Hubo una ingestión hipostática de los pulmones. Cultivos de los abscesos sobre los codos fueron hechos por el Dr. Brown. Estos mostraron puro cultivo de bacilos tifoideos, me dijeron. No hubo cambios inflamatorios en el cerebro o la médula. Se hizo un cultivo a partir del fluido espinal y mostró estreptococos. Los cirujanos de la mina acordaron un diagnóstico de tifoidea en un minero mal alimentado, con invasión de la sangre por gérmenes de tifoidea hasta el punto de producir una septicemia tifoidal. No había habido otros casos como este en el campamento y ninguno se había desarrollado desde entonces. Los informes de La Cananea no se habían considerado veraces.”

“Me reincorporé a mi estación en Los Angeles, Cal., el 11 de junio de 1902.”

“Respetuosamente, Hill Hastings.
Passed Assistant Surgeon, U. S. M. H. S.”

Este informe nos indica claramente que se trataba de una epidemia de tifoidea y aunque nunca llegó a Cananea, seguramente sirvió a las autoridades americanas para poner mayores controles en la frontera y en ciudades como Bisbee que mantenían permanente contacto con Cananea y otras poblaciones al sur de la frontera. La epidemia de tifoidea que la 4C y las autoridades municipales estuvieron negando durante varios meses, para finales de agosto seguía siendo una realidad como lo confirma la publicación siguiente:

Detalles de la muerte de Charles J. Butler, en Bisbee el domingo por la mañana han sido recibidos por sus familiares en Prescott. Falleció en Cananea la semana pasada con problemas estomacales, y mientras sufría la enfermedad dejó Bisbee, donde una inflamación aguda se apoderó de él y expiró allí después en muy poco tiempo. La enfermedad que resultó ser fatal para el Sr. Butler ha sido epidémica en Cananea durante más de dos años, cientos de personas murieron a causa de ella, y hasta el presente parece desconcertar la habilidad de la fraternidad médica. Los restos del Sr. Butler llegarán a Prescott en el tren de mañana desde el sur, ya las 2 en punto el funeral tendrá lugar desde la residencia de sus parientes en 141 Grove Avenue North, en West Prescott. Todos los amigos del fallecido y la familia están invitados.

Todo parece que las condiciones de hacinamiento e insalubres en que se vivía en El Ronquillo y pueblos mineros al oeste de Cananea, incluyendo el deficiente servicio de agua potable prevaleciente por lo menos hasta mediados de 1902 hicieron que las quejas de los vecinos fueran constantes y que las publicaciones en los periódicos y los informes oficiales empezaran a coincidir sobre la emergencia sanitaria y las tasas de mortalidad, como lo observa el ya para entonces, Presidente Municipal, Filiberto Vázquez Barroso quien sustituyó a Francisco Larrañaga antes de que terminara el primer año de su mandato, por lo que fue al Dr. Vázquez Barroso a quien le correspondió, primero enfrentar como responsable de salubridad los problemas de contaminación del agua, la hacinación y vivienda precaria que propiciaban enfermedades como la neumonía, influenza, paludismo, tifoidea y viruela, esta última en menor proporción; y después, dar el primer informe de trabajo del naciente municipio de Cananea, donde al respecto de la problemática sanitaría informaba lo siguiente:
“La mortalidad aumentó de abril a junio (1902) por la neumonía que encontró campo adecuado a su desarrollo a causa de las carpas antihigiénicas en que viven amontonados los habitantes de El Ronquillo y se pudo notar que el mayor número de casos graves fue en las cercanías del infecto arroyo que atraviesa dicha comisaría…..El agua, a la cual se ha imputado el origen de las enfermedades del aparato digestivo en esta población se ha cuidado últimamente de mejorar su calidad y actualmente tenemos agua potable de Puertecitos y en la Cananea Vieja, utilizando la de cobre solo en usos de aseo.”

Además, agregaba, que en ese mismo periodo el Ayuntamiento tuvo que hacerse cargo de la inhumación de los cadáveres de personas sin posibilidades monetaria, señalando por otra parte, que las enfermedades podrían incrementar su frecuencia y gravedad, sí no se remediaba drásticamente el modo de vivir de la mayor parte de los obstinados en permanecer en El Ronquillo.

Pero la gente que se había asentado e invadido ambos lados del arroyo que cruza el barrio de El Ronquillo no duraría mucho en el lugar, ya que Greene estaba empeñado en hacer de ese barrio, un centro comercial, habitacional y de servicios al estilo americano, cosa que lograría, ya que para finales de ese mismo año se habían terminado varios edificios que albergarían el hospital, negocios, asociaciones y dormitorios de sus empleados americanos. Para principios de 1903, cuando Greene ya había concluido la mayoría de sus proyectos en la zona de El Ronquillo, el barrio ya se encontraba libre de invasiones, a quien pudo desalojar con ayuda de todas las autoridades municipales, quienes en la práctica eran sus empleados, ya que él los ponía y les pagaba.
Para mediados del mes de enero de 1903 la crisis sanitaria y de salubridad se había reducido sustancialmente y seguía en proceso la desocupación de esa parte de El Ronquillo. Al respecto de esto, con fecha 16 de enero de 1903, se publica lo siguiente:
“Se ha producido una marcada disminución de la enfermedad y se informan pocos casos nuevos. Las medidas enérgicas adoptadas por las autoridades para erradicar la epidemia han dado excelentes resultados. Se han producido algunas muertes además de las que ya se informaron.”
En el segundo informe del Presidente Municipal Dr. Vázquez Barroso leído el 16 de septiembre de 1903, al respecto de la desocupación de los terrenos invadidos de El Ronquillo decía:
“Como esperábamos hace un año, casi en totalidad se cambiaron los vecinos de la Comisaría del Ronquillo a los lotes del Ayuntamientos o de la Compañía. Diaria y constante ha sido la labor que se ha tenido que librar con elementos tan heterogéneos y disímbolos como son los de este lugar; pues, como decía yo hace un año, “afluyen a este Mineral personas de todas nacionalidades, y en ese oleaje de humanidad que lucha por la existencia, vienen en general escorias sociales que son siempre un amago para la seguridad,” y cábeme la grata satisfacción de que todos los ciudadanos honrados han contribuido esmeradamente a extirpar el elemento pernicioso, que hoy, por fortuna, esta reducido a su mínima expresión, relativamente.”
Para entonces la crisis sanitaria y de salubridad ya habían pasado, sólo casos aislados se seguían presentando de aquellas enfermedades que habían alcanzado dimensiones epidémicas durante 1902.
BIBLIOGRAFÍA

A.E.G.E.S..- Informe leído por el presidente de Cananea Filiberto Vázquez Barroso el 16 de septiembre de 1902. Expediente 30, Legajo 1719. Sonora, 1902.

A.E.G.E.S..- Informe leído por el presidente de Cananea Filiberto Vázquez Barroso el 16 de septiembre de 1903. Expediente 14, Legajo 1808. Sonora, 1903.

Meyer, Eugenia et al.- La Lucha Obrera en Cananea 1906. Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Gobierno del Estado de Sonora. INAH/SEP. México, 1980.

Secretaría de Gobernación.- Código Sanitario de los Estados Unidos Mexicanos. México, 1894.

United States Marine Hospital Service.- Investigation of reported typhus fever at La Cananea, Mexico. Reports of the Surgeon-General Public Health and Marine-Hospital Service, 1902.

HEMEROGRAFIA
La Voz de México, Abril 28, 1901.
The Oasis, July 06, 1901.
La Voz de México, Noviembre 7, 1901
Bisbee Daily Review, December 15, 1901.
The Topeka State Journal, March 03, 1902.
The Evening Transcript, May 22, 1902.
Western Liberal., May 23, 1902.
Bisbee Daily Review, May 25, 1902.
Bisbee Daily Review, May 27, 1902.
Bisbee Daily Review, June 11, 1902.
Arizona Republican, July 11, 1902.
Arizona Weekly Journal-Miner, August 27, 1902.
Mohave County Miner, August 30, 1902.
Bisbee Daily Review, January 16, 1903.