domingo, 4 de diciembre de 2016

Banco de Cananea
Gustavo A. Moreno Martínez moremar@prodigy.net.mx



Introducción

Coloquialmente conocemos como Banco de Cananea a una institución de crédito y ahorro que William C. Greene constituyó, inicialmente sin autorización, en enero de 1902 con el nombre de Departamento de Banca de la Cananea Consolidated Copper Company (4C), nombre que meses después cambiaría a Banco de Cananea, denominación con la que operaría hasta diciembre de 1905, cuando inesperadamente su nombre es cambiado a Caja de Ahorros de Cananea S.A. y finalmente, solo un mes después, en enero de 1906 las operaciones de esta institución de crédito son legalizadas protocolizándolas con el nombre de Banco Mercantil de Cananea S. A., después se le denomina Compañía Bancaria Mercantil de Cananea S.A., nombre con el que opera hasta 1932, cuando vuelve a cambiar la razón social a Banco de Cananea S.A.

Departamento de Banca de la 4C

Para principios de 1901 la (4C), pagaba con cheques del Banco de Sonora, pero un año después, con fecha 20 de enero de 1902 instala en El Ronquillo el Departamento de Banca de la 4C, que poco después aparecería como Banco de Cananea. Este banco fue establecido sin permiso de las autoridades correspondientes y tenía un capital de $200,000. El primer cajero general fue Ignacio Macmanus, quien había llegado a Cananea a mediados de enero proveniente de Nogales. Al manejarse como un departamento de la 4C, estaba ubicado en el mismo edificio donde se encontraban las oficinas generales de la empresa, justo donde iniciaba la zona comercial y habitacional del El Ronquillo.

William C. Greene, presidente de la 4C e Ignacio Macmanus cajero del banco (Tomada de: C. L. Sonnichsen).

Edificio del Departamento de Banca y Oficina General de la 4C al inicio de 1902, edificio probablemente construido en 1898 (Foto: D.P.).

Anuncio del Departamento de Banca de la 4C (The Oasis, 08-03-1902).
Banco de Cananea

A finales de julio de este mismo año, se daba la noticia que a partir del 1 de agosto The Banking Department de la 4C, asumiría el nombre de Banco de Cananea e Ignacio Macmanus seguiría al frente como cajero general, mientras que su asistente ahora sería F. E. Beecher. El cambio de nombre no indicaba que el banco ya había sido autorizado, solo que seguía operando con la complacencia de las autoridades de los tres niveles y que seguía siendo un departamento de la empresa.

Anuncio del Banco de Cananea (The Oasis, 23-08-1902).

Edificio del Banco de Cananea y Oficina General de la 4C en proceso de remodelación en ~1902-1903 (Foto: D.P.).
Edificio del Banco de Cananea y Oficina General de la 4C remodelado con el letrero en las ventanas e izada la bandera de USA, julio de 1904 (Foto: J. A. Durazo).

Sin embargo, casi año y medio después, es publicado un decreto presidencial de fecha 28 de mayo de 1903, que su artículado dice:

Art. 1º. Sólo las Sociedades Anónimas legalmente constituidas para la explotación de Instituciones de Crédito, por virtud de concesiones otorgadas por el Gobierno, podrán usar la palabra “Banco” o su traducción a cualquier idioma extranjero, en su denominación o en la de sus Establecimientos.

Art. 2º. La escritura constitutiva de cualquiera Sociedad de cuya denominación forme parte la palabra “Banco”, o su traducción a cualquier idioma extranjero, no podrá inscribirse en el Registro de Comercio, a no ser que la propia escritura contenga la inserción de documentos oficiales que comprueben la existencia de una concesión otorgada a dicha Sociedad por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de conformidad con lo que previene la ley general de Instituciones de Crédito.

Todo parecía indicar que este decreto obligaría a todos los bancos, principalmente extranjeros, a regularizar su situación ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o evitar la utilización de la denominación de “Banco”; sin embargo, el mismo decreto protegía a todas estas instituciones de crédito que utilizaban esta denominación ya que en sus artículos tercero, cuarto y quinto decía:

Art. 3º. No obstante lo prevenido en el art. 1º. de esta ley, las Sociedades Anónimas, nacionales o extranjeras, que existen actualmente en la República y llevan en su denominación la palabra “Banco”, o su traducción a cualquier idioma extranjero, podrán seguir usando la misma denominación que hasta la fecha, agregándole las palabras “sin concesión”, cada vez que hagan uso de su denominación comercial.

Art. 4º. Tendrán derecho de hacer uso de la palabra “Banco” las Sociedades Anónimas extranjeras que establecieren o hubieren establecido ya Sucursales en la República con arreglo a las leyes mexicanas.
Para uso de este derecho, los Sociedades extranjeras deberán recabar previamente un permiso especial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el cual sólo dará dicha Secretaría, con las condiciones que juzgue oportunas, cuando, a su juicio, se justifique que la casa matriz funciona como Banco en el país donde fue fundada, y que no existen motivos serios para temer que se quisiera hacer un uso indebido de esta franquicia.

Art. 5º. Dentro de un año, contado desde la fecha de la presente ley, las Sociedades Anónimas, nacionales o extranjeras, existentes en la República, que usan en su denominación la palabra “Banco”, o su traducción a cualquier idioma extranjero, deberán cambiar su denominación, suprimiendo dicha palabra, o en caso contrario, hacer uso del derecho que otorgan los art. 3º. y 4º. de esta ley.

En términos generales, el artículo quinto de este decreto, otorgaba a todas las instituciones de crédito extranjeras que ya estaban utilizando la denominación de “Banco” y eran sucursales de bancos establecidos en su país de origen, un año para regularizar su situación, previo permiso especial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pero el Banco de Cananea no era sucursal de ningún banco extranjero, por lo que no cumplía con lo establecido en el artículo cuarto, por lo que debía apegarse a lo establecido en el artículo tercero; sin embargo, Greene como presidente del banco, no hizo las adecuaciones establecidas en el mencionado artículo por lo seguía siendo una institución bancaria fuera de la ley.

Todavía durante 1903 y 1904 el Banco de Cananea no se había apegado al artículo tercero del decreto de mayo de 1903, que decía que a la razón social del banco había que agregarla la leyenda: “sin concesión”. Algunos autores mencionan que la leyenda fue agregada en 1905, sin embargo, esto no parece haber sucedido en ese año, ya que en un giro inesperado, probablemente por la misma presión que venía ejerciendo el gobierno federal para que todos los bancos se regularizaran según lo establecido en la ley del 19 de marzo de 1897 y los decretos emitidos sobre las instituciones bancarias durante 1905, Greene cambia el nombre de Banco de Cananea a Caja de Ahorros de Cananea S.A., según escritura pública No. 209 de fecha 5 de diciembre de 1905.

Edificio del Banco de Cananea y Oficina General de la 4C ~1904-1905 (Foto: D.P.).

Banco Mercantil de Cananea, S.A.

Un mes después, mediante escritura No. 239 de fecha 11 de enero de 1906 quedaría protocolizado el Banco Mercantil de Cananea S.A. (coloquialmente se le seguía llamando Banco de Cananea) con lo que finalmente quedaría, de cierta manera, regularizada la situación de la institución de crédito que había iniciado Greene en 1902, ya que partir de ese momento se le agregó la leyenda “sin concesión”, como se muestra en esta convocatoria publicada en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Sonora: La Constitución, de fecha 06 de marzo de 1906, donde se cita a los accionistas a una asamblea general extraordinaria.

Convocatoria de accionistas del Banco Mercantil de Cananea donde se observa la leyenda “SIN CONCESION” (La Constitución 06-03-1906).

Esta misma leyenda debería ser colocada en todos los documentos membretados, cheques y cualquier otro documento que tuviera que ver con las operaciones bancarías de esta institución.

El banco, con su nueva razón social, quedaría constituido con un capital de 50 mil dólares, mientras que la Junta de Directores estaba constituida por: Presidente, Enrique C. Creel de Chihuahua; Vicepresidente, León Rozet de Cananea; Gerente, Ralph. L. O’Neill de Nogales; Subgerente, J. M. Walsh de Nogales; Secretario, G. M. Bernstein de Cananea; además ocupaban otros puestos el Dr. F. Vázquez Barroso, G. Vindiola, J. L. Eneim y A. Murillo, todos radicados en Cananea, incluyendo al comisario que era Vicente A. Almada, mientras que su cajero seguía siendo Ignacio Macmanus.

En ese entonces, se decía que el hecho de que Creel fuera presidente del nuevo banco en Cananea, era garantía suficiente de estabilidad de la nueva institución bancaria, ya que en ese entonces, además de ser el gobernador del Estado de Chihuahua, era presidente de muchas instituciones bancarias, incluido el Banco Central de la Ciudad de México (Banco de México), y fundador del sistema de bancos estatales que operaban bajo concesiones del gobierno con el poder de emitir dinero, entre las que se encontraban las principales instituciones financieras de México. El nombramiento de Creel podría interpretarse como una maniobra muy hábil de Greene para evitarse problemas con la operación del banco, ya que seguía operando sin la concesión correspondiente del gobierno federal y en lugar de solicitarla, decidió agregar la leyenda: “sin concesión”.

El banco, en cuanto a captación por apertura de cuentas en el periodo enero de 1905 a mayo de 1906, presenta variaciones fuertes lo que demuestra la cambiante época que se estaba viviendo en Cananea y podemos observar que de enero a octubre de 1905 la captación creció en un 74.17% con pequeños altibajos, pero para noviembre inicia un periodo con fuertes variaciones que serían el preludio de las presiones laborales que tenía Greene y que desembocarían en la huelga del 1 de junio de 1906.

Depósitos en el Banco de Cananea en el periodo enero 1905-mayo 1906 (Elaborada con datos de: El Tiempo 06-07-1906).

De acuerdo a declaraciones de la 4C, los días que duró la huelga y posteriores, fueron días de mucha zozobra para Greene y los directivos del banco y de la Tienda de Raya (Cananea Store), ya que según relatan, un día antes del inicio de la huelga, el viernes 31 de mayo se habían robado cientos de libras de explosivos y por lo menos hasta el día 10 de junio no se habían localizado, por lo que se creía que todavía estaban en manos de los huelguistas. Desde que inició el movimiento, decía la 4C, que los huelguistas querían saquear la Tienda de Raya para llevarse todos los alimentos y con la dinamita abrir la caja del banco donde, según ellos, había un millón de dólares en pesos y plata almacenada. Decían que con dinero y alimentos los revolucionarios podían llevar a cabo sus planes originales.

Compañía Bancaria Mercantil de Cananea, S.A.

Apenas tres meses después, el 2 de septiembre 1906, los accionistas del Banco llevaron a cabo una asamblea general extraordinaria para reorganizarse con el nombre de Compañía Bancaria Mercantil de Cananea, S.A. y aumentar su capital de $ 50.000 a $ 60.000 dólares, pero seguía funcionando como un departamento de la 4C.

Interior de la Compañía Bancaria Mercantil de Cananea, entre 1907-1908, se puede identificar al Dr. Louis D. Ricketts -segundo de izquierda a derecha- superintendente de la 4C a partir de octubre de 1907 (Foto: D.P.).

Nuevo edificio del Banco

Cuando Greene pierde el control de la empresa, no se tiene información si estaba planeado o fue causa de las nuevas estrategias de la empresa, se decide sacar el banco del edificio donde también se encontraban las oficinas generales de la 4C y todo parece indicar que para mayo de 1907 ya se habían comprado los terrenos de la esquina de Av. Juárez y Calle 3ª Oeste donde se encontraban algunos comercios de chinos.

Esquina de Av. Juárez y 3ª. Oeste ~1903-1904, antes de que se instalara la Compañía Bancaria Mercantil de Cananea, S.A. (Foto: DR®UACJ).

Una vez adquiridos los terrenos, desde mayo de 1907 se empezaron a insertar anuncios en los periódicos locales y de Arizona solicitando propuestas para construir el nuevo edificio del Banco, dando como término para recibir propuestas el 1 de junio.

Anuncio solicitando propuestas para la construcción del nuevo edificio de la Compañía Bancaria Mercantil de Cananea, S.A. (Bisbee Daily Review, 19/05/1907).

La construcción del edificio inicia entre julio y septiembre, y originalmente se había proyectado con dos pisos, pero en Junta Ordinaria del Consejo de Administración de Fecha 29 de septiembre de 1907, cuando el edificio ya estaba en plena construcción, decretan un tercera exhibición sobre las acciones emitidas hasta completar el 75% de dichas acciones, con el objetivo de aumentar un tercer piso al edificio.

La Compañía Bancaria Mercantil de Cananea S.A. seguiría siendo conocido coloquialmente como Banco de Cananea, incluso en los anuncios que se insertaban en los diarios así se manejaba, nombre que se sigue manejando hasta nuestros días para identificar el edificio, aun cuando lo han ocupado bancos con nombres que nada tienen que ver con el nombre local de la institución bancaria que originalmente ocupó el edificio.

Anuncio donde se le denomina coloquialmente Banco de Cananea, Departamento de la 4C ( Bisbee Daily Review, 27/08/1907).

 
El banco en construcción en la esquina de Av. Juárez y 3ª Oeste entre 1907-1908 (Foto: D.P.).
El edificio del banco por el lado de la Calle 3ª Oeste presentaba tres pisos, mientras que el frente que esta por la Av. Juárez, mostraba solo dos pisos, dada la pendiente de la avenida. Era un edificio sólido y moderno para la época, en el piso intermedio presentaba ventanas rectangulares con un arco en la parte superior, mientras que en los otros dos pisos las ventanas eran cuadradas. En el piso intermedio se encontraban las oficinas y servicios del banco, mientras que los otros dos pisos eran rentados para oficinas y consultorios médicos.

Los altibajos que había estado sufriendo el banco desde principios de 1906, se prolongarían hasta mediados de 1908, cuando por una combinación de malas decisiones financieras del presidente de la 4C y la baja del precio del cobre, pierde el control de la empresa en 1907, provocando su cierre por unos 8 meses y de Cananea salen entre 7 y 8 mil personas (entre el 32% y el 36% de la población), quienes retiran sus ahorros del banco creando una crisis en la institución de crédito, ya que solo en junio de 1906, al momento de la huelga, los obreros tenían depósitos por unos 40 mil pesos, es decir, el 34% de la captación del banco en mayo de ese año, lo que nos da idea de los problemas financieros que tuvo la institución entre octubre de 1907 y julio de 1908, periodo en el que la ocupación de obreros y las ventas comerciales eran mínimas. El cierre de la 4C en Cananea, no solo dañó al banco y al comercio local, el impacto llego hasta sitios tan lejanos como Veracruz, un ejemplo:

Orizaba. Fábrica La Violeta.- La fábrica de puros con cuyo nombre encabezamos estas líneas, se ha visto obligada a reducir su elaboración y jornales, a causa de la crisis en Cananea, mineral que hacía gran consumo de esta mercancía y que últimamente mandó suspender un pedido de 70,000 puros que tenía hecho, según se nos dice. Los pureros que antes ganaban fuertes jornales, se han visto obligados a aceptar pagos muy reducidos”.

El banco seguiría operando en forma normal y sin cambios hasta 1911 cuando la 4C realiza modificaciones importantes en su administración, y entre otras cosas, decide deshacerse del Departamento de Banca. Sería Ignacio Macmanus, cajero general durante 9 años, el encargado de liquidar el departamento que quedaría oficialmente desaparecido de la 4C el 1 de abril de ese año y a partir de esa fecha el banco quedaría exclusivamente bajo el control de Greene y socios. Meses después, el 5 de agosto William C. Greene muere a causa de la complicación de un accidente con neumonía, quedando el banco en manos de su viuda Mary Proctor de Greene y descendientes.

Hasta antes de la revolución, la 4C utilizaba mensualmente en sus transacciones de importación entre 10 y 15 mil pesos en monedas de plata, después de que los puentes ferroviarios fueron quemados por primera vez en abril de 1911 y después en marzo de 1913, esta segunda vez previo a la toma de Cananea por Álvaro Obregón, no se podía importar nada y los suministros comenzaron a escasear. Para septiembre e de 1913 sólo unos pocos cientos de pesos se mantuvieron en circulación. Las empresas no podían dar cambio y algunos querían cerrar, mientras que otras tiendas y cantinas emitían cheques al portador por uno y dos pesos cobrables en la Compañía Bancaria Mercantil, aunque ninguno de ellos sobrevivió. En ese entonces, los comerciantes y ciudadanos mexicanos buscaban culpables de la situación y hubo un gran resentimiento contra las pequeñas empresas chinas a quienes se acusaba injustamente de acaparar las monedas de plata.

Billete de un peso de la Compañía Bancaria Mercantil de Cananea en septiembre de 1913 (Imagen: D.P.).

De la misma manera, durante el resto de la revolución el banco tuvo muchos altibajos en materia de captación de cuentas de depósito, ya que la población fluctuaba mucho en función de cual bando se encontraba en control de la ciudad, por lo mismo muchos pequeños comerciantes tuvieron que salir de la ciudad, entre ellos muchos chinos, ya que eran el principal blanco de los revolucionarios cuando querían tomar dinero o mercancías del comercio local.

Otro de los eventos más críticos para el banco durante la revolución, fue cuando Pancho Villa después de la derrota que sufrió en Agua Prieta los primeros días de noviembre de 1915, se repliega a Naco, donde permanece unos días, después se traslada a Nogales dejando al Gral. José E. Rodríguez al mando de 7,000 hombres. Villa en su viaje a Nogales, llega a Cananea, acampando en la cuenca del Río San Pedro al norte de la población en una estación de abastecimiento de agua y carga de ganado llamada Villa Verde, ubicada a unos 35 km de Naco. Villa arribaba sin avituallamientos para alimentar a unos 11,000 hombres que le quedaban y era menester buscar la forma de mantenerlo en condiciones de ataque. Villa ordena al Col. Jesús Beltrán que se presente en Cananea a conseguir pertrechos al mando de unos 150 hombres. Se presenta en las 4C y exige al Gerente General que le entregaran $25,000 dólares como impuesto por la producción de la mina y 10 toneladas de harina. Así mismo, a la Cananea Cattle Company le dice que se proponía tomar toda su manada de 30.000 cabezas de ganado para el mantenimiento de su ejército. Mientras tanto, el Gral. José Rodríguez entró al Banco Mercantil de Cananea y exigió que le entregaran $50 mil pesos plata del banco y $43 mil de la compañía. Al parecer, poco después, Villa cambió de parecer y pidió 20,000 sacos de harina, 5 sacos de azúcar, 2 de sal, café, un camión para transportar esa mercancía y varios cientos de cabezas de ganado entre caballos y vacas.

Otro aspecto que se estaba sumando a toda la problemática que prevalecía en Sonora, pero particularmente en los grandes minerales del norte del estado, era la devaluación que estaba sufriendo el peso frente al dólar, ya que en 1915 el dólar se cotizaba a $11.16 y para mediados de 1916 se había duplicado y se cotizaba a $23.83, lo que iba directamente contra los bolsillos de los mexicanos, sobre todo en las poblaciones fronterizas o cercanas a la frontera, como Cananea donde casi todo se cotizaba en dólares, por supuesto, estas épocas solo eran buenos para los sistemas bancarios, ya que obtenían buenas ganancias en la compra-venta de dólares.

Para 1917 la violencia de la revolución se había alejado de Sonora y el estado entra en una etapa de cambios políticos, sociales y económicos. Los bancos entran en una etapa de estabilidad, ya que la población de los centros urbanos se estabiliza, al igual que el comercio y ya no existían los grandes movimientos de masas que se habían dado durante los años violentos de la guerra revolucionaria.

Solo habían pasado 2 años de estabilidad cuando el Banco y todo Cananea se vieron sacudidos por un extraordinario evento, cuando el 9 de mayo de 1919 un grupo de 22 delincuentes al mando de Toribio Caballero roban el Banco, 4 tiendas, caballos de la 4C y armas, además de matar a varios policías. Ya por la tarde de ese día en el recuento de los daños, según versión del Gerente Carlos Almada, la cantidad robada del banco ascendía a 22 mil dólares, además de los destrozaron que se hicieron en el banco al violar la entrada y querer abrir la bóveda.

Otro siniestro evento vendría a romper las operaciones normales del Banco casi seis años después, cuando la noche del lunes 20 de abril de 1925, pasadas las 11:00 p.m. inicia un incendio cuyos orígenes no están muy claros, pero se piensa que se originó en una planchaduría de chinos localizada en el Callejón Hidalgo, atrás del teatro Royal y del Banco, de tal forma que el incendio fue de grandes proporciones debido al fuerte viento que soplaba en esos días y como resultado se quemó toda la manzana donde se encontraba el teatro y el Banco, parte de Cananea Vieja, extendiéndose hasta donde se encuentra el Tanque Negro. Al final del incendio el teatro Royal resultó en pérdida total y el Banco resultó con graves daños en su tercer piso donde se localizaban oficinas y consultorios, por lo que tuvo que ser desocupado el edificio mientras se reparaba.

Manzana quemada en 1925 entre 3ª y 4ª Oeste. A la derecha se observa el Teatro Royal y el Banco de Cananea después del incendio (Tomada de: J. Sosa B. 2012).

Los daños en el tercer piso fueron tan graves que tuvo que inutilizarse y el edificio quedó únicamente con dos plantas, tal como se puede ver actualmente. Como parte de las adecuaciones que se le hicieron al edificio se cambió la puerta de entrada que originalmente estaba en la esquina, para pasarla hacia el centro, eliminaron los escalones de acceso y cambiaron la forma de la escalinata sobre la acera. El Banco siguió prestando sus servicios, mientras se hacían las reparaciones, instalándose temporalmente en la esquina de Av. Sonora y 2ª Oeste, donde posteriormente estuvo el Restaurant Central, enfrente del edificio de la Sección 65 del Sindicato Minero.


Comparación del edificio del Banco, arriba antes del incendio, abajo después del incendio (Fotos: D.P.).

Después de su remodelación, el Banco siguió operando de manera normal hasta la gran depresión económica que inicia en 1929 y termina en 1932. Durante esta crisis la producción real registró una caída de 30%, el desempleo alcanzó un 33%, hubo una deflación de 25%, y 1 de cada 3 bancos comerciales cerró sus puertas. Pero el hecho más relevante de esta crisis, es que entre agosto de 1929 y marzo de 1933 se registró una reducción de 30% en la cantidad de dinero en circulación. Aunque la Compañía Bancaria Mercantil de Cananea aguanto los vendavales de la crisis, al igual que todos los bancos, sufrió grandes pérdidas. Probablemente dentro de todos los ajustes administrativos que tuvo que hacer al final de la crisis, tuvo que cambiar de nuevo la razón social y con fecha 6 de octubre de 1932, volvería tomar el nombre de Banco de Cananea, S.A. y el 26 de octubre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público le otorgaría la concesión para operar como banco de ahorro, depósito y crédito, para esta fechas el presidente del Banco era Charles E. Wiswal, presidente de muchas de las empresas creadas por Greene desde 1918 en que se casa con Mary Proctor Vda. de Greene.

Publicación donde se menciona el cambio de razón social (Boletín Oficial, 11/01/1933).

De la mano de Wiswal el banco entraría en una etapa de estabilización y sería presidente de la institución hasta su muerte en 1952. Para diciembre de 1950 el capital social del banco era de $1’200,000 pesos y en su consejo de administración estaban todos los descendientes de Greene y su viuda, además de Frank D. Wilkey como vicepresidente y Emilio Segura Jr. como secretario y mano derecha de Wiswal desde hacía muchos años.

El último pilar del emporio creado por Greene era la doblemente viuda Mary Proctor, ya que los hijos de este, llevaban una vida disipada y solo Billy Jr., dicen, tenía cierta capacidad para llevar los negocios, pero desde 1952 enfrentaba una demanda de divorcio de su esposa Rosina Cotter y existían varias órdenes de aprehensión en su contra. Con la muerte de Mary Proctor el 27 de noviembre de 1955 y esta demanda de divorcio, empezaron a aflorar los negocios que había dejado el “Rey del Cobre” a su viuda y descendencia, información que se aprovecha para fundamentar la demanda de la expropiación del latifundio Greene, cuyo litigio culmina con el decreto del 5 de febrero de 1957. Expropiación con la que inicia la debacle de los negocios de la familia Greene en Cananea y después, perderían también el banco.

Don Basilio Hage, quien trabajó por 22 años en el banco, en sus memorias describe una estampa histórica del último día de los Greene en el banco, cito textualmente:

“Estuvimos viendo a los hermanos Greene entrar y salir de la oficina privada de la gerencia del banco, sus pasos lentos, sus rostros que no reflejaban alegría, pues salían de finiquitar probablemente su última transacción en Cananea, el traspaso de sus Acciones que los amparaba como propietarios del Capital Social del Banco, al comprador de las mismas: el Sr. Andrés O. Córdoba R.”

“Al pasar el Sr. Frank Greene por el frente de mi ventanilla, me atreví a llamarle para recordarle que hacía algunos años me había dado a guardar en una de las bóvedas de seguridad del banco, un precioso y finísimo rifle que había sido de su padre, William Cornel Greene; me sonrió y nos dirigimos por el arma que el recibió, me dio las gracias y se fue.”

Sucursales del Banco en la época Greene

Para financiar sus empresas y ampliar los servicios del Banco de Cananea, Greene abrió una sucursal en La Chivatera, pueblo minero muy cercano a Cananea; además abrió una en Madera y otra en Temósachic, estas últimas en el estado de Chihuahua, sucursales que duraron funcionando muy poco tiempo.
En La Chivatera, pueblo minero que formaba parte de las propiedades de la 4C, ubicado al poniente de Cananea, lugar donde desde principios de siglo se requería el servicio de banco, ya que los habitantes de este centro poblacional estaban entre los que mejores salarios recibían de todos los campos mineros, además la mayor parte de los mineros cobraban allí y el dinero circulante en el campo era mucho, por lo que requería captarse in situ, y dado que los americanos les gustaba vivir con todas las comodidades de la época, pero además se utilizaba para pagar a los obreros de las minas ubicadas alrededor de este pueblo. La sucursal fue instalada a finales de septiembre de 1904 y se localizaba en la calle principal, junto a las casas de los jefes de las minas y a un costado de la tienda de raya. No se tiene la fecha en que dejó de operar esta sucursal, pero es probable que lo hiciera a partir del 1 de abril de 1911 cuando la 4C, en una reorganización administrativa, desaparece el Departamento de Banca de su organigrama.
Banco de Cananea sucursal La Chivatera, 1905 o posterior (Foto: D.P.).

Greene dentro de la gran variedad de empresas que emprendió estaba la Sierra Madre Land & Lumber Co. con ubicación en el sitio conocido como Ciénega de San Pedro o Ciénega de Greene, en plena Sierra Tarahumara, donde instaló un gran aserradero y fundó un pueblo con todos los servicios en 1906, incluyendo una sucursal del Banco de Cananea, además de una línea de ferrocarril desde Cd. Juárez. Este lugar actualmente se conoce como Cd. Madera, Chih. Aunque no se consiguieron las fechas de apertura y cierre de la sucursal del banco en Madera se sabe que fue establecido en 1906 y durante mucho tiempo en el edificio estuvo una placa redonda que decía: Banco de Cananea S.A. capital $ 15 millones. Probablemente su fecha de cierre y motivos coincidan con los de la sucursal de Temósachic, un poblado ubicado a unos 40 kilómetros al sureste de Madera donde también se estableció otra sucursal. En Temósachic la sucursal fue abierta el 7 de enero de 1907 y su gerente fue Frank E. Beecher, antiguo ayudante de Macmanus en Cananea. Probablemente por los problemas internos que estaba sufriendo Greene por el manejo de la 4C y demás empresas, esta sucursal sería cerrada poco más de cuatro meses después de su apertura, el 18 de mayo de1907.

Época moderna del edificio del banco

Sería hasta el 17 de diciembre de 1966 que mediante Escritura Pública Núm. 1488, Andrés Córdoba da a conocer a los nuevos accionistas del Banco de Cananea S.A., que quedarían de la manera siguiente: Evangelina Elías de Córdoba (6,254 acciones), Hector Manuel Elías Elías (373 acciones), Rubén Elías Elías (1,373 acciones), Andrés Córdoba. Agustín Elías Molina, Hector A. Félix, Jesús Moreno Bernal, Robert F. Torrance y Jesús María Figueroa, todos ellos con una acción.

Para la siguiente asamblea de socios todos estos accionistas serían eliminados y sustituidos por sociedades civiles. Dicha asamblea se llevó a cabo el 29 de diciembre de 1967, fecha en la que se auto-nombró Presidente del Consejo de Administración, nombró Director a Eduardo Murrieta Salgado, quien renuncia al poco tiempo. En esta asamblea estuvo presente Martha Fragoso en representación de 18 sociedades civiles, como accionistas sustitutos de la familia Greene y de los accionistas que había presentado en la Escritura Pública Núm. 1488 de fecha 17 de diciembre de 1966. De la mano de Córdoba desde 1967 se planea apertura de sucursales en otras ciudades de Sonora y para mediados de 1968 había sucursales en Hermosillo, Arizpe, Ures y al parecer Nogales; sin embargo, durarían muy poco en operación.

A partir de que el banco queda en manos de Andrés Córdoba, se crea mucha desconfianza entre la clientela y la institución empieza a perder clientes, pero además, ya habían instalado sucursales de otros bancos en Cananea que le hacían competencia. Era del dominio público los malos manejos del Banco de Cananea y con fecha 28 de enero de 1969 el banco es intervenido por la Comisión Nacional Bancaria, intervención que termina más de un año después, el 3 de febrero de 1970, teniendo como resultado un desfalco de 135 millones de pesos, por lo que el banco es vendido a un grupo de accionistas entre los que estaban la Cervecería Cuauhtémoc, S.A., Minera Peñoles, Palacio de Hierro y otros más.

A los nuevos propietarios le pareció muy local el nombre del banco y con fecha 4 de febrero de 1970 la institución pasa a ser Banco Minero y Mercantil, S.A., posteriormente, con fecha 8 de diciembre de 1978, mediante la fusión de cuatro instituciones, entre ellos el Banco Minero y Mercantil, nace Banca Cremi, S.A.

Con fecha 1 de septiembre de 1982 el Gobierno Federal decreta la nacionalización de la banca y pasa a ser Sociedad Nacional de Crédito. Después, con fecha 2 de mayo de 1990, el presidente de la República Carlos Salinas de Gortari, a través de una iniciativa de ley propuso el regreso de la banca a la iniciativa privada para que esta prestara el servicio de banca y crédito y con fecha 19 de febrero de 1991 se da a conocer el primer paquete de bancos a desincorporar, paquete que estaba integrado por Banca Cremi, Banpais, y Multibanco Mercantil de México. Mediante subasta del 25 de junio de 1991 el paquete accionario de Banca Cremi queda bajo control del Grupo Empresarial de Occidente. Poco menos de un año después, el 12 de mayo de 1992, mediante concesión de la Secretaría de Hacienda se constituye Grupo Financiero Cremi con la fusión de 6 instituciones incluyendo a Banca Cremi.

Todavía seguirían tiempos de mucha turbulencia financiera, ya que solo poco más de un año después, Banca Cremi es adquirida por Banco Unión el 5 de noviembre de 1993, implementándose acciones para la fusión de ambas instituciones y solo 10 meses después la Comisión Nacional Bancaria decreta la intervención gerencial del Grupo Financiero Unión-Cremi y a partir del 1 de marzo de 1995 Banca Cremi se desliga para siempre de Banca Unión y vuelve a operar como una institución autónoma.

Sin embargo, durante la crisis de 1995 la cartera y deuda de Cremi  la absorbe Banca Promex, que a su vez fue absorbido por Bancomer o BBV Bancomer en 1998, institución bancaría que actualmente ocupa el emblemático edificio del Banco de Cananea construido entre 1907 y 1908.

BIBLIOGRAFÍA

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