domingo, 30 de julio de 2017

THE SONORA PACKING: LA EMPACADORA.
Gustavo A. Moreno Martínez moremar@prodigy.net.mx


INTRODUCCION

Después de empezar a crear su emporio minero en 1896 que finalmente terminaría denominándose Cananea Consolidated Copper Company (4C) y consolidarlo, William C. Greene, en 1901 inició la creación de un gran emporio ganadero al que, después de fusionar varias empresas, bautizaría como Cananea Cattle Company S. A., empresas que inicialmente habían empezado con la exportación de ganado en pie y después crearían una empresa que en su inicio construyó un rastro en lo que después se conoció como “La Matanza”, cerca de la mina La Mexicana al sur de la ciudad, rastro que conforme la empresa ganadera creció e incremento sus exportaciones fue insuficiente, de tal manera, que para el primer trimestre de 1906, se empezó a planear en la creación de una nueva empresa que incluyera rastro, empacadora de carnes y derivados, fábricas de jabón, velas, hielo y agua purificada, y tenería para el aprovechamiento de los cueros. Empresa donde se aprovecharían todas las partes de los animales sacrificados, incrementando la plusvalía al vender productos procesados. La planta sería construida con las especificaciones que tenían los americanos en Estados Unidos. Esta empresa fue registrada como The Sonora Packing Co. S.A., cuyo edificio hemos conocido coloquialmente como “La Empacadora”.

ANTECEDENTES

Tucson, Arizona, April 9, 1901.

W. C. Greene, propietario de las minas de La Cananea, en Sonora, ha completado la compra de 5,000 acres de pastizales en el condado de Cochise. Incluye lo que se conoce como concesión de tierras de Babacomari, la compra fue hecha a Perkins. El Sr. Greene también está negociando la compra de otros terrenos adyacentes y entrará en uno de los mayores proyectos ganaderos que se hayan intentado en el suroeste. Las tierras están situadas cerca de la frontera y a treinta kilómetros del campamento de La Cananea.

Con esta nota publicada en Los Angeles Herald el 10 de abril de 1901, se conocía el inicio del gran emporio ganadero que estaba construyendo William C. Greene al inicio del Siglo XX. Poco más de dos semanas después, en el mismo periódico, se publicaba otra nota:

TUCSON. Arizona, 25 de abril.

Un distinguido grupo de californianos estuvo aquí hoy. Son el senador George C. Perkins de San Francisco, H. I. Drew de San Bernardino y Louis H. Sharp de San Francisco. Todos ellos son miembros de la California & Mexico Cattle Company.

El grupo fue a México para completar los arreglos de la mayor transferencia inmobiliaria jamás realizada en Sonora. El comprador es W. C. Greene del campamento de La Cananea, y la tierra vendida abarca más de 300,000 acres de bosques y pastizales. El campamento de La Cananea y todas las propiedades de la empresa se encuentran en estos terrenos. Hasta ahora el Sr. Greene ha comprado a la compañía toda la madera utilizada en la mina, habiendo colocado el gran campamento sobre una base sustancial sin más peligro de una controversia en cuanto a la posesión de propiedades, el Sr. Greene decidió comprar el terreno y la venta se hizo en México hace unos días. El Sr. Greene llegó a Tucson esta mañana con el grupo y se fue esta noche a Nueva York. La adquisición de esta gran extensión de tierra da al señor Greene un dominio inmenso que es casi un imperio por su vastedad.

El contrato de compra-venta que se celebró en Nogales entre California & Mexico Cattle Company y William C. Greene se protocolizó el 24 de abril de 1901 e incluía una superficie del orden de 344 mil acres (140 mil ha) en el norte del estado de Sonora, que englobaba los terrenos siguientes: La Bota, El Pinito, La Cananea, Álamo de Sevilla, Los Nogales, Cuitaca, Eloisa, Peñuelas y Rancho Pacheco. Es probable que estos terrenos incluyeran a otros que no se mencionan. Todos estos terrenos incluían grandes extensiones de pastizales de excelente calidad y tierras arables con agua para su riego.

Estos terrenos se sumaban a los que ya eran de su propiedad y que estaban bajo las razones sociales siguientes: The Divisaderos Cattle Company, S.A. protocolizada el 15 de septiembre de 1899, The Turkey Track Cattle Company, S.A. y The Cananea Cattle Company, S.A., ambas formalizadas el 30 de septiembre de 1899; empresas, todas, que para el 10 de mayo de 1901 son fusionadas en The Cananea Cattle Company, S.A. protocolizada en Nogales, Sonora, con residencia legal en La Cananea, Municipio de Fronteras, Distrito de Arizpe, Estado de Sonora. El crecimiento de esta empresa sería casi paralelo al de Cananea, y al igual que esta, alcanzaría su máximo esplendor en 1906 con la creación de la Sonora Packing Company S.A.

SONORA PACKING COMPANY. S. A.

Desde abril de 1906 empezaba a salir a los medios la noticia de la creación de una gran empresa, y Tovrea, el principal socio de Greene en esta compañía, se le empezaba a ver con frecuencia en Cananea y para mayo la empresa se protocoliza en esta ciudad y en los periódicos se publicaba la nota siguiente:

Acaba de escriturarse en Cananea una nueva empresa industrial que girará bajo la denominación de “Sonora Packing Company”, y tiene por objeto la explotación de varios negocios, siendo uno de ellos una casa empacadora de carnes conservadas, la que por ahora comenzará sus operaciones en escala reducida, hay el propósito de irlas impulsando hasta que llegue a convertirse en la proveedora de todas las costas mexicanas del Pacífico, y aun de Centro y Sudamérica, situadas frente al mismo mar, si así llega a conseguirse.

La sociedad quedó incorporada con un capital de $20,000 y desde luego se procederá al establecimiento de grandes negocios que tiene en proyecto, siendo el principal, como ya dijimos, la casa empacadora de carnes conservadas, cuyos grandes edificios y maquinaria ocuparán uno de los mejores lugares de Cananea, y en los cuales también se implantarán diversas factorías para aprovechar en las industrias de artefactos todas las materias primas de los ganados que se sacrifiquen en sus rastros. La negociación dará trabajo a “miles” de obreros, y sus procedimientos para el empaque de carnes, así como para la manufactura de los artefactos que allí se fabriquen, serán de lo más moderno y su maquinaria la más adecuada.

Edward Ambrose Tovrea, el principal socio de Greene y Gerente General en esta empresa, en ese entonces era un hombre de 45 años originario de Sparta, Illinois, quien había radicado en varias partes de Arizona donde tenía negocios, antes de establecerse en Bisbee en 1900, donde adquirió una carnicería a la que, después de otros nombres, en 1902 denominó E. A. Tovrea & Co, nombre bajo el cual estuvieron operando todas las sucursales filiales de la Sonora Packing en Arizona, con capital mayoritario de Tovrea.

Anuncio de la carnicería de E. A. Tovrea & Co. filial en Arizona de la Sonora Packing Co. (Bisbee Daily Review 18/08/1906).

A partir de la protocolización de la empresa y para finales de mayo, como Gerente General de la Sonora Packing, E. A. Tovrea había empezado a trabajar para abrir sucursales en Cananea y Douglas, y ya se preparaba para la inauguración de su nueva y elegante tienda en el edificio del Opera Club de Bisbee. El nuevo establecimiento superaría cualquier comercio similar en la costa oeste, excepto una que existía en Los Angeles, de ese tamaño era el negocio que iniciaba Greene, Tovrea y socios.

Carreta tirada por caballos propiedad de la Sonora Packing Company. Los arneses tienen grabado el nombre de la empresa (Foto: Tomada de Reimer y Jaquemart).

Mientras operaban en el rastro ubicado cerca de la mina La Mexicana, lo que después conoceríamos coloquialmente como “La Matanza”, se trabajaba arduamente en abrir sucursales de las carnicerías y para agosto de ese 1906, ya se tenía sucursales en Cananea ubicadas en La Mesa, El Ronquillo y Chivatera; además de Douglas, Bisbee y Lowell, Arizona. Para poder lograr esto, Tovrea, como Gerente General y Benjamín Sneed como secretario, viajaban incesantemente de un lugar a otro supervisando las sucursales y al pendiente de los planes para la construcción de la gran planta empacadora y empresas satélite que quedarían ubicadas a unos 600 metros al oriente de la Estación del ferrocarril de Cananea.

Anuncio de The Sonora Packing Co. con sus sucursales en La Mesa, El Ronquillo y Chivatera en Cananea (Bisbee Daily Review 18/08/1906).

La firma Camp & Kuff de Los Ángeles, fue la empresa encargada de elaborar el proyecto del edificio que albergaría a la Sonora Packing, mientras que el contrato de supervisión de la construcción de la planta empacadora y empresas satélite, estaría bajo la responsabilidad de la empresa Henderson & Lundberg, una firma de arquitectos de Coffeyville, Kansas.

Para mediados de agosto, Lee G. Camp, ingeniero encargado de elaborar el proyecto del edificio de la Sonora Packing, presentaba en Cananea los planos ante los inversionistas de la empresa y se decía que podía tardar más de 6 meses en construirse con un costo de $350 mil dólares. Camp durante los tres días que pasó en esta ocasión en Cananea, estuvo afinando detalles para la construcción de la planta empacadora y una fábrica de jabones que dependía de algunos productos que la empacadora no utilizaría. Camp después partiría a Los Angeles donde terminaría los planos para inmediatamente después, iniciar la etapa de construcción de la planta, que contaría con los procesos más avanzados de la época y se convertirla en la empacadora de carne más moderna, con la mayor inversión y un modelo de reglamentación sanitaria inigualable para cualquier otra planta en los Estados Unidos o México, es decir, la empacadora estaba siendo planeada con las normas vigentes en los Estados Unidos.

La planta, según los ambiciosos planes iniciales de Greene y socios, tendría seis edificios de cuatro pisos y una planta generadora para producir electricidad, y cubriría un espacio de 75 por 200 pies (23 x 61 m). Es probable que estas medidas solo se refieran a las dimensiones del edificio principal. Cuatrocientos hombres serían empleados, y cada producto requerido por la planta, sería fabricado allí. Tendría una capacidad para sacrificar seis mil cabezas de ganado vacuno por mes, además de diez mil cerdos y tres mil ovejas.

Además de la matanza de ganado vacuno, ovino y porcino para su distribución al menudeo y mayoreo, y la manipulación de cortes congelados, costillas y lomos, se fabricaría una fina línea de carnes enlatadas: carne en conserva, roast beef, paté de carnes y un producto enlatado altamente condimentado especialmente para el comercio mexicano; además, un producto de raciones concentradas para los exploradores que iban en viajes largos. Se decía, que cualquier producto que se estuviera produciendo en Chicago o Kansas City, sería fabricado por la Sonora Packing Company bajo condiciones inigualables. En el departamento de productos enlatados la planta tendría una capacidad de producción de 350,000 libras de conservas al mes. En las cocinas de envasado las mesas para el manejo de las carnes serían de cristal, algo nuevo en los procesos de empacado. Cada implemento utilizado en el manejo de las carnes sería sometido a un proceso de esterilización diariamente y los empleados de todos los departamentos de la planta llevarían trajes completos color blanco que se lavarían diariamente, además, todos los empleados dedicados a la manipulación de carnes deberían llevar guantes de hule que a diario serían sometidos al proceso de esterilización. El superintendente que había sido contratado para hacerse cargo de la planta venía de una de las grandes casas empacadoras de Chicago.

Camp &Huff  incorporarían en la planta todas las tecnologías conocidas por la ingeniería de empaque para la seguridad sanitaria de los productos, incluso el agua utilizada en los procesos de fabricación sería esterilizada. Los edificios serían construidos de concreto reforzado con acero, tendrían los sistemas contra incendios más modernos. Los pisos de todos los edificios serían de concreto pulido y acero, y la planta estaría organizada de tal manera que los pisos pudieran ser lavados dos veces al día.

La fábrica de jabón relacionada con la planta empacadora tendría una capacidad de 150,000 libras de jabón al mes, incluyendo jabón amarillo americano, jabón blanco y una línea completa de jabones para tocador, incluyendo jabón tipo “sapolio”. Esta fábrica de jabón requeriría una inversión de $50,000 dólares, y sería muy superior a cualquier otra existente en el México de esa época.

La refinería de manteca de cerdo, que se ubicaría en uno de los edificios, tendría una capacidad de 100,000 libras de compuesto de manteca de grado alto y 50,000 libras de manteca pura por mes. En esta refinería serían usados todos los sistemas de desinfección, blanqueado y de sanidad utilizados por las refinerías de manteca en los Estados Unidos.

La producción de salchicha por sí sola ascendería a 60,000 libras al mes, y habría una planta para la preparación de cerdas y pelo rizado, que se utilizará en la fabricación de cepillos, colchonetas y cojines, sería un departamento aparte, se decía. También, habría una fábrica que produciría cincuenta mil velas mensualmente.

Por otra parte, se instalaría una fábrica de hielo cristalino y agua destilada, que tendría una capacidad de 2,500 toneladas diarias, y se fabricaría por el proceso que se conoce como sistema de placas, produciendo barras de hielo de 4,000 libras cada una.

Otra industria totalmente separada sería el departamento para la fabricación de cubetas de hojalata, latas, barriles, etc, al igual que habría un departamento para el proceso de curtir pieles que serían de calidad superior.

Los corrales con el ganado para sacrificio estarían situados junto a la planta y estarían equipadas con un dispositivo de aspersión. Todos los animales deberían ser rociados y lavados antes de entrar al matadero. Los corrales de engorda también estarían localizados rodeando a las demás instalaciones por el oriente y sur con una superficie de 20 ha, donde los animales deberían ser engordados durante semanas con semillas de maíz y algodón antes de sacrificarlos.

Para energizar la planta empacadora y sus fábricas, en un edificio independiente, se construiría una planta generadora con calderas y motores con capacidad de “1,000 HP” con lo que proporcionarán la energía eléctrica para la planta refrigeradora y los generadores eléctricos que serán utilizados para transmitir energía eléctrica a todas las partes de la planta así como a la estación de bombeo situada en el río San Pedro que tenía una capacidad de 750,000 galones cada veinticuatro horas.

Según los ingenieros que calcularon los materiales de construcción, se utilizarían cinco mil yardas cúbicas de roca triturada o escoria, cuatro mil yardas cúbicas de arena y ocho mil barriles de cemento Portland. Serían colocadas 300 toneladas de acero y sesenta vagones de ferrocarril con maquinaria se utilizarían para equipar la empacadora y demás industrias, se decía que el pago por el derecho de importación por este material sería de $16,000 dólares.

La planta contaba con cincuenta acres (20 ha) de terreno que se extendía hacia el sur, hasta el otro lado del arroyo (probablemente hasta lo que hoy es la Av. Juárez). Aquí la empresa construiría casas para sus empleados, donde podrían tener hogares cómodos y cerca de su trabajo. Este nuevo asentamiento o barrio de la ciudad contaría con buenas calles y servicios de luz y agua, y le darían impulso a los propietarios y comerciantes de las avenidas Chihuahua y la del Ferrocarril (Sinaloa).

SUCURSALES EN ARIZONA

Mientras en Cananea seguía la planeación para la construcción de la empacadora y la Sonora Packing seguía utilizando el rastro de La Matanza para surtir de carne las tres sucursales que tenía en La Mesa, El Ronquillo y Chivatera, en Arizona todas sus sucursales se estaban consolidando rápidamente bajo la razón social de E. A. Tovrea & Company, solo basta decir que para finales de mayo de 1907, el número de animales sacrificados para el comercio en Bisbee y Cananea era en promedio de 60 bovinos; 20 cerdos y 25 ovejas. El ganado sacrificado era el mejor que los mercados locales ofrecían y se engordaba durante semanas antes de ser enviado a los mataderos. Seis compradores de ganado se mantenían en el campo cubriendo todo el territorio circundante buscando buen ganado gordo. La compañía para esas fechas, estaba engordando tres mil ovejas. Mientras que todos los cerdos alimentados principalmente con maíz de Kansas, eran especialmente seleccionados para E. A. Tovrea &Co.

En cada sucursal de la empresa, una en Lowell y dos en Bisbee, pues Douglas se vendió al no poderse atender adecuadamente, se expendía la misma alta calidad de carnes. En Lowell el mercado al menudeo estaba ubicado en el edificio Brophy. Mientras que en Bisbee una sucursal abastecía principalmente a hoteles y restaurantes y estaba ubicado en el antiguo edificio Overlook Market, ahora propiedad de la empresa, localizado en Brewery Avenue, mientras que la otra sucursal se dedicaba al menudeo y estaba ubicada en Main Sreet, en el edificio del Ópera Club.

La principal fuente de suministro de carne de Bisbee estaba en buenas manos, se decía. La sucursal de la avenida Brewery estaba a cargo del Sr. Buclinier., mientras que la venta al menudeo estaba a cargo del Sr. Nicholas quien la manejaba a la perfección. La sucursal de venta al menudeo de Lowell estaba a cargo de Albert Vogler, mientras Max Trautman, superintendente durante tres años en la planta de C.S. Harte en San Diego, California, se encargaba de la fabricación de todo tipo de salchichas y el curado de jamones y tocino, mientras la venta al mayoreo estaba a cargo de Joe Bauman.

Anuncio de sucursales de E. A. Tovrea & Co. (Bisbee Daily Review 27/07/1907).

La planta frigorífica de Lowell, situada en el edificio Tovrea-Brophy, era una maravilla de limpieza y pulcritud. En todos los departamentos, desde la bodega de almacenamiento en frío con sus miles de metros de tuberías congelantes, hasta las máquinas de salchichas, se había introducido todas las precauciones para su limpieza e higiene. Limpieza e higiene era el lema de la empresa y los métodos eran de lo mejor para el manejo de la carne desde el momento en que eran recibidos del matadero a las 5 de la mañana, hasta que el cliente hubiera recibido sus productos. Para el cliente era toda una novedad recibir ese tipo de servicio. Esta planta de Lowell tenía una capacidad diaria de 2,500 libras de salchicha; 2,000 libras de manteca de cerdo y 2,500 libras de jamones y tocino.

Desde el momento en que las carnes se reciben en el departamento de venta al mayoreo en Lowell, hasta que estuviera lista para su entrega al cliente, la carne se mantenía a la misma temperatura, unos 35 grados Farenheit. En las dos sucursales de Bisbee había plantas frigoríficas, con una capacidad de almacenamiento de alrededor de veinte reses en cada local, además de carne de cerdo, chorizo y otros subproductos. En cada lugar de las sucursales la limpieza e higiene era la característica que llamaba la atención. Mostradores con cubierta de mármol y triple vidrio, las herramientas, los ganchos para colgar y los implementos de todo tipo testificaban la completa organización de una de las empresas comerciales más importantes del distrito.

La parte ejecutiva de la empresa en Arizona, cuya sede se encontraba en Bisbee incluía a E. A. Tovrea como Gerente General, Eduard Williams como secretario y tesorero, y A. Manahsn como asistente del gerente.

Interior de una de las carnicerías en Arizona. A la izquierda en traje oscuro se encuentra E. A. Tovrea (Foto: Tomada de Reimer y Jaquemart).

CONSTRUCCION DE LA EMPACADORA

De acuerdo a la  planeación de los ingenieros, la construcción de la planta iniciaría en octubre de 1906, aunque había desconfianza en el ambiente comercial de la frontera de Estados Unidos, ya que apenas había pasado el suceso de la huelga del 1 de junio y el posterior desmembramiento del movimiento magonista en la frontera sureste de Arizona; sin embargo, Greene calmaría esas inquietudes argumentando que ya todo había pasado y que Cananea estaba en absoluta calma. En este ambiente y quizás por algunos otros problemas no muy claros, y aunque desde febrero se anunciaba que la construcción había iniciado, la realidad es que inicia a finales de marzo de 1907, de tal manera que para mediados de abril, la construcción de la planta ya estaba en su apogeo y desde mayo estaban colocando block de concreto para las paredes del edificio del rastro y la empacadora.

Anuncio de The Sonora Packing Co. cuando ya se estaba construyendo “La Empacadora” (Bisbee Daily Review 14/04/1907).

Para principios de agosto se hablaba de que se estaba construyendo la planta en una superficie de cuarenta mil pies cuadrados (3,716 m2), El edificio era de cuatro plantas y la matanza se llevará a cabo en el cuarto piso, conduciendo el ganado a la zona de sacrificio por una pasarela desde los corrales de alimentación. Después del sacrificio de los animales, sus partes se enviarían para ser procesadas a los diversos departamentos en los pisos de abajo a través de rampas o toboganes y por medio de un ascensor que operaría en el centro del edificio.

El edifico se estaba construyendo de blocks y cemento reforzado. Los blocks se fabricaron in situ bajo la dirección de expertos y las máquinas de mezclado y moldeado estaban produciendo estos blocks desde el mes de mayo, mientras que las excavaciones para el edificio comenzaron a finales de marzo. Las paredes estaban, para agosto, levantadas hasta el piso de la cuarta planta y pretendían terminar lo antes posible para colocar el techo. El traslado de los materiales a los pisos superiores se hizo mediante maquinaria, por lo que la construcción del edificio avanzaba rápidamente.

Para darnos una idea de la cantidad de material que para esas fechas se había utilizado, basta decir que en la fabricación de blocks se habían utilizado unos 6 mil barriles de cemento, lo que equivalía a unas 1,023.6 toneladas (1 barril=170.6 kg). En la construcción había un plantilla de unos 160 hombres trabajando y el terreno total de la planta era de 50 acres (20 hectáreas), incluyendo los corrales de engorda, terreno que se encontraban inmediatamente al oriente de la maderería de la 4C que se encontraba frente a la estación del ferrocarril.

También, para esas fechas, ya se había instalado la planta generadora que con sus calderas y motores que suministrarían energía eléctrica para toda la planta con una capacidad máxima de 300 caballos de fuerza y estaba lista para entrar en operaciones en cuanto la planta estuviera equipada. En tránsito se encontraban 25 vagones con maquinaria para la planta, mismos que llegarían en una o dos semanas. Todo estaba preparado, las cimentaciones para cada una de las máquinas que debería estar dentro del edificio ya estaban construidas y su descarga sería a través de una espuela del ferrocarril que llegaba por un costado de la planta y terminaba en unas plataformas de recepción y entrega de productos.

Para principios de agosto se llevaba una inversión de más de $100 mil dólares, y se decía que cuando iniciaran operaciones se emplearían más de 100 hombres diariamente y se tendría una producción diaria de $10 mil dólares en productos cárnicos a precios prevalecientes en el mercado. Se esperaba que la planta pudiera estar terminada para mediados de octubre. El rastro estaría a cargo de Walter Fife, quien en esa época era el responsable del rastro de La Matanza, donde para entonces, se sacrificaban entre 40 y 50 reses diarias, solo para el mercado de Cananea, además de un buen número de cerdos, ovejas y cabras por semana.

Casi tres semanas después, para el 20 de agosto, ya se tenían invertidos $150 mil dólares y se había comenzado a colocar el techo en los tres primeros pisos del edificio, solo parte del techo del cuarto piso no sería instalado todavía, ya que había maquinaria por instalar en ese piso y aún no había llegado. En esta obra se utilizarían muchos barriles de alquitrán (chapopote), cemento y otros materiales para techos. Se esperaba que para mediados de septiembre el exterior del edificio estuviera terminado, pero se seguiría trabajando en el interior con la terminación de los detalles y la instalación de la maquinaria.

La expectativa era que la planta estuviera lista para iniciar operaciones en algunos departamentos a principios de octubre, y probablemente sería hasta noviembre o diciembre que pudiera estar funcionando en todos los departamentos y produciendo los productos cárnicos de alta calidad para lo cual fue diseñada. En principio, estos productos estarían destinados al mercado mexicano y al suroeste de los Estados Unidos.

Aunque para mediados de agosto de 1907 la crisis económica mundial que se avecinaba ya daba sus primeros avisos, en Cananea Greene, Tovrea y demás socios y colaboradores seguían haciendo grandes planeas para la distribución de productos cárnicos, jabones y demás subproductos que se pensaba serían fabricados en esta planta, se decía que en México había una tremenda actividad comercial en el centro de la República y que la construcción de la seis diferentes líneas de ferrocarril que se tenían proyectadas significaba un enorme mercado para los productos de la planta de Cananea, que reemplazarían a los productos elaborados de manera artesanal para consumo local en los diferentes centros de población y se estimaba conservadoramente que con el doble de la tasa actual de sacrificio de Cananea, no habría producción suficiente a corto plazo para satisfacer las grandes demandas de las poblaciones que tienen contacto con Cananea, principalmente a través del ferrocarril, sobresaliendo Cumpas y todo el río Yaqui, Guaymas, Mazatlán, Guadalajara y muchos otros puntos intermedios de gran importancia desde el punto de vista comercial, como los grandes campos ferroviarios que empleaban a miles de hombres.

La nueva planta, se comentaba, comenzaría con la matanza diaria de 100 cabezas de ganado mayor, además de muchos cerdos y ovejas; es decir que en principio la matanza de ganado se duplicaría, para después, conforme la comercialización avanzara alcanzar la máxima capacidad de sacrificio de unas 200 reses por día. De hecho, la empresa ya había empezado a contratar personal para su operación, de tal manera que para principios de septiembre J. P. Christian había sido contratado como gerente del Departamento de Tráfico.
Las actividades, según los planes, iniciarían a principios de octubre con la fabricación de jabón, para lo cual ya se había almacenado una considerable cantidad de material, de tal manera, que la empresa había lanzado un concurso abierto para que la población propusiera un nombre para el jabón que sonara popular y pegajoso, ofreciendo una recompensa de $50 dólares a quien propusiera el nombre más atractivo para este producto. Para ese entonces ya habían llegado ocho vagones con maquinaria para la fábrica de jabón que ya estaba siendo instalada.

Sin embargo, la construcción de la planta empezaría a tener retrasos y aunque no fue posible confirmar si al menos la fábrica de jabón empezó a operar a principios de octubre como estaba planeado, todo parece indicar que no, como tampoco lo hizo el resto de la planta en las fechas previstas durante su construcción.

Aunque las finanzas de Greene estaban en decadencia, todavía tenía el apoyo del porfiriato a través del Triunvirato de Sonora, que en ese tiempo estaba representado por el Luis E. Torres como gobernador del estado, quien con fecha 17 de octubre de 1907 firma un contrato entre Gobierno del Estado y The Sonora Packing Company, S. A. representada por A. C. Bernard, contrato sumamente laxo y con grandes ventajas para la empresa, donde sobresale la exención de impuestos por 10 años y no tendría competencia en el Distrito de Arizpe por el mismo periodo. Este contrato muestra realmente como los gobiernos federal y estatal trataban a todos los inversionistas extranjeros, principalmente a los estadounidenses. Por conocer los detalles de este contrato, realmente vale la pena transcribirlo en su totalidad. El contrato fue ratificado por el Congreso Estatal el 29 de octubre de 1907 y publicado en La Constitución, periódico oficial del estado, con fecha 2 de noviembre de 1907 y decía:

GOBIERNO DEL ESTADO

PODER LEGISLATIVO

LUIS E. TORRES, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Sonora, a sus habitantes, sabed:

Que el Congreso del Estado ha tenido a bien decretar lo siguiente:

NUMERO 11

El Congreso del Estado, en nombre del pueblo, decreta lo siguiente

LEY QUE APRUEBA UN CONTRATO

Artículo único. Se aprueba el contrato celebrado con fecha del mes actual, entre el Ejecutivo del Estado y “The Sonora Packing Company, S. A.”,representada por el Señor A. C. Bernard, para el establecimiento de un rastro y una casa empacadora y refrigeradora de carnes en el Distrito de Arizpe.

Comuníquese al Ejecutivo para su sanción y promulgación.

Salón de sesiones del Congreso del Estado.- Hermosillo, 29 de Octubre de 1907.- Fernando Aguilar, D. P.- C. A. Díaz, D. S..- Fco. V. Escalante, D. S.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Palacio de Gobierno del Estado.- Hermosillo, Octubre 29 de 1907.- Luis E. Torres.- Alberto Cubillas, Srio.

El contrato a que se refiere la ley anterior, es el siguiente:
CONTRATO

Celebrado entre el Ejecutivo del Estado de Sonora y “The Sonora Packing Company, S. A.”, representada por su apoderado especial el Sr. A. C. Bernard, para el establecimiento de un rastro y una casa empacadora y refrigeradora de carnes en el distrito de Arizpe.

Artículo 1º. “The Sonora Packing Company” se obliga a establecer en el Distrito de Arizpe, por su propia cuenta o por la de la compañía o compañías que al efecto organice, un rastro para la matanza de reses, cerdos y carneros, y una casa refrigeradora y empacadora para la conservación y envase de la carne de dichos animales, con capacidad mínima de cien reses diarias.

Artículo 2º. También queda autorizada “The Sonora Packing Company” para construir en el Territorio del Estado las vías telegráficas y telefónicas que estime necesarias para su servicio.

Artículo 3º. Ni los telégrafos, ni los teléfonos podrán construirse sin que antes se presente el plano de cada uno de ellos al Gobierno y este le dé su aprobación.

Artículo 4º. Las vías telegráficas y telefónicas que la empresa pueda construir, en virtud de los artículos anteriores, serán de aquellas que las leyes consideran como de jurisdicción del Estado, y siempre que no ataquen derechos anteriores, pues si se tratare de las que deban reputarse como vías generales de comunicación, deberá obtenerse antes la respectiva concesión del Gobierno Federal.

Artículo 5º. Los capitales empleados en la construcción y sostenimiento de la refrigeradora, empacadora, rastro y vías telegráficas y telefónicas a que se refieren los artículos anteriores, así como los que se inviertan en el pago de empleados y operarios en la construcción de edificios, obras y mejoras necesarias para la empresa, y también los bonos y acciones de la misma, quedan exentos durante diez años, contados desde que la casa empacadora comience a funcionar, de todas las contribuciones del Estado y Municipales existentes o que en lo sucesivo se establezcan.

Artículo 6º. Por el mismo término de diez años, los productos de la empresa que se destinen para fuera del Estado, quedará, exentos de toda clase de derechos del Estado y Municipales; y los que se consuman dentro del Estado solo pagarán el impuesto de degüello y las contribuciones Municipales que existan en el lugar de consumo, con arreglo a las leyes respectivas. Queda entendido que el degüello será hecho con sujeción a los Reglamentos Municipales sobre rastros.

Artículo 7º. Por el mismo término de diez años el Gobierno no otorgará concesión semejante a la presente para el distrito de Arizpe.

Artículo 8º. Por igual término de diez años, quedan exentos de toda contribución personal del Estado a los empleados de la Empresa que trabajen con ella a sueldo. Esta exención no comprende los impuestos personales del Municipio, los cuales deberán pagarse. Por el mismo periodo de tiempo, los empleados y obreros de la empresa estarán exentos del servicio militar del Estado y de cargos concejiles.

Artículo 9º. Las obras de construcción para el establecimiento de la casa refrigeradora y empacadora y del rastro, deberán comenzarse dentro del plazo de seis meses contados desde la fecha de la promulgación de este contrato, y deberán estar concluidas y al servicio del público, dentro de tres años contados desde la misma fecha. Al terminar los tres años la empresa dará el correspondiente aviso al Gobierno de haber cumplido con las obligaciones contenidas en este contrato.

Artículo 10º. “The Sonora Packing Company” deberá dar oportunamente aviso a Gobierno del Estado de la formación de la compañía o compañías destinadas a la explotación de la empresa a que este contrato se refiere, remitirá una copia de sus estatutos y deberá obtener del mismo Gobierno el permiso necesario para traspasar la concesión.

Artículo 11º. Para todos los fines legales queda la empresa domiciliada en el Estado y estará sujeta a las leyes y jurisdicción del mismo en todo lo que se relacione con sus trabajos y objeto. Además, la misma empresa deberá tener un representante debidamente autorizado en esta capital, para entenderse con el Gobierno en todo lo que fuere necesario.

Artículo 12º. La empresa queda obligada a proporcionar a Gobierno del Estado todos los informes y datos estadísticos y económicos que le pida sobre la negociación en general.

Artículo 13º. Para garantizar el cumplimiento de este contrato “The Sonora Packing Company” depositará dentro de sesenta días contados desde hoy, en la Tesorería General del Estado, CINCO MIL PESOS, CUYA SUMA PERDERÁ en favor de la Hacienda Pública en el caso de que se declare la caducidad del presente contrato por cualquiera de las tres primeras causas enumeradas en el artículo siguiente; pero en caso contrario, la suma mencionada será devuelta a la empresa tan pronto justifique haber cumplido con lo estipulado en el artículo noveno.

Artículo 14º. Este contrato caducará por cualquiera de las causas siguientes:

I. Por no dar principio a los trabajos para el establecimiento de la refrigeradora, empacadora y rastro, dentro de los seis meses contados desde la fecha estipulada.- II. Por no estar concluidas y funcionando las expresadas instalaciones en el término de tres años como se expresa el artículo noveno.- III. Por no comprobar dentro del mismo término que la empresa tiene por lo menos la capacidad que señala el artículo primero.- IV. Por no hacer el depósito que determina el artículo anterior.- V. Por traspasar la concesión sin permiso del Gobierno.

Artículo 15º. La caducidad será declarada administrativamente por el Ejecutivo del Estado, oyendo antes a la empresa concesionaria, por un término prudente que se le señalará.

Artículo 16º. Los plazos concedidos por este contrato, se suspenderán en los casos fortuitos o de fuerza mayor, comprobados debidamente por la empresa ante el Gobierno, y dichos plazos se entenderán prorrogados por el tiempo que dure el impedimento y tres meses más.

Artículo 17º. “The Sonora Packing Company” o la compañía o compañías que organice y sus sucesores, así como sus empleados, accionistas y demás personas que representen interés en esa empresa o tengan intervención en ella, tendrán siempre el carácter de mexicanos para todos los asuntos que se relacionen con el presente contrato y estarán exclusivamente sujetos a la jurisdicción de los Tribunales y autoridades de la República y del Estado, en todos los casos cuya causa o acción tengan lugar dentro de su territorio. Los extranjeros que tomen parte en la empresa, en ningún caso podrán alegar derecho de extranjería, en asuntos relacionados con este contrato, y solo podrán usar los derechos y acciones que las leyes conceden a los mexicanos sin ninguna intervención de los agentes diplomáticos extranjeros.

Artículo 18º. Este contrato se someterá a la aprobación del Congreso del estado.

Es hecho por duplicado en la ciudad de Hermosillo, a los diez y siete días del mes de Octubre de mil novecientos siete.- Luis E. Torres.- A. C. Bernard.- Alberto Cubillas, Srio.- Rúbrica.

Es copia fiel sacada de su original.- Hermosillo, 29 de Octubre de 1907.- Celedonio Ortiz, Q. M.

E. A. Tovrea junto con Ben Sneed y George E. Taicott, el encargado de la obra, eran quienes, hasta ese entonces, desde el inicio de la construcción de la planta habían estado supervisando el avance, además de ocuparse de la preparación de planes operativos y asuntos comerciales, que se suponía, estarían en pleno apogeo antes de la llegada del invierno de 1907. Esto se daba porque Greene se la pasaba viajando a Nueva York y otras partes, debido a que desde mayo la 4C estaba presentando problemas por el derrumbe de los precios de los metales, principalmente del cobre, además estaba enfrentando otros problemas con los inversionistas por malas decisiones financieras, quienes aprovecharon esta  problemática para quitarle el control de la 4C, y con esto, muchos de los proyectos y empresas que tenía Greene se empezaron a tambalear.

Debido al derrumbe de los precios del cobre, los nuevos directores de la 4C determinan que no era costeable seguir extrayendo metal y en noviembre deciden cerrar la planta minera para modernizarla y bajar los costos de producción, lo que provoca el despido de la mayor parte de los obreros de la empresa, generando un éxodo de la ciudad en el que salieron alrededor del 36% de la población, con lo que se derrumba el mercado local, pero como la crisis tenía signos globales, los mercados foráneos, a donde estaría dirigida una parte de los productos que elaboraría la Sonora Packing, también se contraen, provocando que los trabajos de construcción e instalación de maquinaria se retrasen, de tal forma, que ganado que ya se había comprado para destinarlo a la planta de la Sonora Packing, en noviembre tuviera que ser vendido a una empresa de California.

La situación económica en Cananea y a nivel internacional seguía deteriorándose, ya que esta empresa, al igual que la mayoría de las empresas de Cananea, dependía de la salud económica de la 4C y para finales de noviembre E. A. Tovrea declaraba que la continuidad de la construcción del edificio de la Sonora Packing, dependía de que la minera estuviera operando, por lo que se esperaba que los trabajos de construcción se reiniciarían inmediatamente después de la reapertura de la 4C que se esperaba ocurriera hasta mediados de 1908.

A principios de enero de 1908 el ganado de Cananea lo seguían enviando a los Estados Unidos y para finales de ese mismo mes el Ing. Taicott, encargado de la obra, comentaba que prácticamente toda la maquinaria ya estaba en Cananea y que los trabajos de instalación podrían empezar en unas cuantas semanas.

Para finales de abril, aunque no se comentaba sobre la situación de Sonora Packing, si se hablaba sobre las condiciones que presentaban las praderas y el ganado, augurando una gran temporada para los ganaderos con una producción de ganado de excelente calidad para la producción de carne. En mayo ya se hablaba de que las condiciones económicas en Cananea empezaban a mejorar y a principios de junio las actividades administrativas de la empacadora empiezan a reactivarse con la contratación de Alfred Cass como encargado del departamento de contabilidad.

Todo indicaba que podían llegar grandes cambios para la empresa, ya que en reunión del Consejo de Administración de fecha 23 de julio de 1908, los puntos a tratar auguraban modificaciones en el Acta Constitutiva en el sentido de hacer cambios en el Consejo de Administración, aumentar el capital hasta $600 mil pesos, resolver la conveniencia de arbitrar recursos económicos o solicitar préstamos para el desarrollo de la empresa.

E. A. Tovrea, a principios de agosto, regresaría a Cananea para determinar si ya existían las condiciones que justificaran la apertura de la empacadora y aunque el panorama era alentador, no fijó fecha para el inicio de operaciones de la planta. Las expectativas eran que la 4C estaba por concluir cuatro de los ocho hornos de la fundición y el comercio empezaba a reactivarse. La confianza estaba creciendo y había muchas razones para creer que a corto plazo las condiciones anteriores al cierre de la empresa estarían restauradas.

No fue posible encontrar la fecha exacta del inicio de operaciones de la Sonora Packing, pero tomando en cuenta que la 4C ya había empezado a funcionar desde agosto y para mediados de septiembre ya reportaba la producción de los cuatro hornos que habían empezado a funcionar y esto era lo que estaban esperando los accionistas de la empacadora, es probable que esta iniciara funciones en septiembre u octubre. Lo que es seguro es que empezó operaciones con el rastro en el último tercio de 1908 y para principios de marzo de 1909 la Sonora Packing estaba trabajando en la apertura de una elegante y moderna sucursal de la carnicería en el nuevo edificio del Banco Mercantil.

A partir del inicio de operaciones, la Sonora Packing, empezó a crecer muy rápidamente y para finales de 1909 ya se encontraba enviando productos a Guaymas y otros sitios más al sur, y para mediados de enero de 1910 había establecido una sucursal en Nogales, Sonora y había iniciado los envíos de productos para expenderlos en el nuevo mercado municipal donde había rentado tres locales.

E. A. Tovrea, para principios de marzo de 1910, declaraba que al menos que ocurriera algún problema, para el verano estaría en funcionamiento el segundo edificio de la planta, una construcción de tres plantas, construido con el mismo tipo de materiales que el anterior, ya que se había incorporado capital adicional a la empresa, y decía, se llevarían a cabo los planes originales de la empresa. La maquinaria ya estaba en Cananea lista para la instalación.

En esta fotografía del 13/05/1911 donde se observan las tropas de Juan G. Cabral entrando a Cananea, La Empacadora esta al fondo a la derecha (Foto: J. A. Durazo).

Debido a que la construcción de la planta no se había realizado de acuerdo a los planes y conforme fue autorizada mediante el contrato autorizado por el congreso el 29 de octubre de 1907, que en su Artículo 9º decía que debía terminarse en un plazo de tres años, Gobierno del Estado estaba otorgando a la empresa una prórroga por otro periodo igual mediante la Ley No. 46 de fecha 25 de octubre de 1910.

La sociedad de la empresa empezaba a tener problemas para fines de 1910 y para enero de 1911, Greene a través de la Cananea Cattle Company, había propuesto comprar todos los bienes, derechos y acciones que constituían el activo de la sociedad, asunto que se resolvió en la siguiente junta del consejo de administración del 4 de febrero. De esta manera la Sonora Packing pasaría totalmente a manos de Greene a través de la Cananea Cattle.

Greene seis meses después, muere el 5 de agosto después de sufrir un accidente en su carruaje que se le complica con neumonía. A partir de entonces todos los negocios quedan manos de su viuda Mary Proctor de Greene y descendientes. A la muerte de Greene, Charles E. Wiswal era el superintendente de la Cananea Cattle Company y posteriormente presidente, cuando en 1918 se casa con Mary Proctor Vda. de Greene. De la mano de Wiswal la empresa entraría en una etapa de estabilización y sería presidente hasta su muerte en 1952, pero nunca se construirían todos los edificios planeados durante la creación de la empresa, solo se harían algunas adiciones menores.

En 1937 la Cananea Cattle Company, debido a que desde 1934 se solicitaba expropiar el latifundio Greene, cambia su razón social a Compañía Ganadera de Cananea, pero los dueños seguían siendo los mismos en sociedad con otros inversionistas, para después, en 1944 formar, bajo el mismo esquema, otras empresas bajo los nombres de Ranchos de Cananea y Greene Cattle Company.

El último pilar del emporio creado por Greene era la doblemente viuda Mary Proctor, ya que los hijos de este, llevaban una vida disipada y solo Billy Jr., decían, tenía cierta capacidad para llevar los negocios, pero desde 1952 enfrentaba una demanda de divorcio de su esposa Rosina Cotter y existían varias órdenes de aprehensión en su contra. Con la muerte de Mary Proctor el 27 de noviembre de 1955 y esta demanda de divorcio, empezaron a aflorar los negocios que había dejado el “Rey del Cobre” a su viuda y descendencia, información que se aprovecha para fundamentar la demanda de la expropiación del latifundio Greene, cuyo litigio culmina con el decreto del 5 de febrero de 1958. Expropiación con la que inicia la debacle de los negocios de la familia Greene en Cananea y la empacadora deja de funcionar, sin que se hubiera terminado de acuerdo los ambiciosos planes iniciales de Greene y socios.

Un año después, el presidente Adolfo López Mateos llega a Cananea y el 8 de febrero de 1959 en una ceremonia efectuada en el Rancho Los Martínez, hace la entrega simbólica de los terrenos a la Unión de Sociedades Ejidales Colectivas Ganaderas de Cananea, quedando la empacadora como un elefante blanco, que el tiempo y los saqueos se encargaron de convertir en ruinas, hasta que en 2005 el edificio fue demolido, desapareciendo del paisaje urbano de Cananea después de casi un siglo de presencia, casi la mitad de ese tiempo en ruinas.

La Empacadora, se pueden observar claramente los dos edificios construidos. Probablemente al poco tiempo de ser abandonada (Foto: D. P.).

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