lunes, 4 de junio de 2018

LOS METCALF
Gustavo A. Moreno Martínez moremar@prodigy.net.mx


INTRODUCCION
Tratando de rescatar algunos nombres de personajes que de alguna manera intervinieron antes, durante y después de los eventos de la Huelga de Cananea, me encuentro con el nombre de los hermanos Metcalf, personajes de los que mucho se habló en su momento, ahora poco se habla y menos se sabe, a pesar de la gran importancia que tuvieron durante los eventos violentos que iniciaron en la tarde del 1 de junio de 1906, cuando los hermanos disparan sobre la multitud que pacíficamente se manifestaba frente al gran almacén de madera, pastura y granos de Greene y que derivó después en la muerte de entre 50 y 60 personas según algunos periódicos, 23 según Francisco R. Almada y 21 conforme a los reportes oficiales.
Generalmente, cuando se habla de George A. y William Metcalf o de los Metcalf, como los llamamos coloquialmente, lo hacemos de manera marginal, sin analizar quienes fueron, como y cuando llegaron a Cananea, y cómo fue su participación en la gran tragedia que fue la Huelga de Cananea, desde el punto de vista de pérdidas humanas, violación de los derechos humanos, traición a la patria y ausencia de justicia; por eso, ahora hablaremos de estos anti-héroes, de los que pocos recuerdan el crítico papel que desempeñaron para que la Huelga de Cananea culminara en el lamentable estado de violencia que la historia ha juzgado duramente en contra del dueño de la empresa, pero principalmente en contra de las autoridades mexicanas: federales, estatales y municipales; por el oprobioso comportamiento que tuvieron durante esos fatídicos días de finales de la primavera de 1906.
LOS METCALF
Provenían de una familia prominente y respetada de 7 miembros, incluidos sus padres, avecindada en Santa Bárbara, California. Sus padres George y Orchard D. Metcalf probablemente originarios de Anson, Condado de Somerset, en el Estado de Maine, donde nacerían dos de sus 5 hijos: George A. y Winfield Bradbury. En Santa Bárbara nacerían John Francis, una mujer que aparece con las siglas de casada A. P. Miller y William D., este último, el menor de los hermanos.
No fue posible encontrar la causa y fecha por la que tuvo que migrar la familia desde el otro extremo de los Estados Unidos, a más de 4300 km de distancia en línea recta, para establecerse en California cuando George y Winfield todavía eran niños. Los cinco hermanos Metcalf crecieron en Santa Bárbara y asistirían a la escuela, todos ellos estudiaron la High School en Santa Barbara y al menos George A. y Winfield Bradbury, tendrían estudios universitarios.
Al momento de la muerte de George A. y William, Winfield Bradbury (1862-1938) vivía en Santa Bárbara y ejercía como Tesorero del Condado de Santa Bárbara y como Cajero del Central Saving Bank, él y su esposa eran miembros muy activos de la sociedad y de los Knights of Maccabees. John Francis (1865-1951) se encontraba en Pearce, AZ y era gerente de una gran propiedad, hasta poco antes había sido jefe de turno en las minas de la Copper Queen en Bisbee a donde había llegado probablemente en 1900. De la hermana solo se encontró su nombre de casada como A.P. Miller radicada en Oakland, CA. Se cree que todos los hombres de la familia pertenecían a la Logia Masónica.
William, el menor de los Metcalf del que también se sabe poco, nació en Santa Bárbara entre 1878-1879, al momento de su muerte tenía 28 años según una versión, 27 de acuerdo a otra y era soltero. Solo estudió hasta High School y llegaría a Cananea en 1903, para incorporarse a la maderería de Greene, a la sombra de su hermano George.
George A. Metcalf
Nace en Anson, Condado de Somerset, Maine ubicado cerca de la costa este de los Estados Unidos, a unos 280 km al noreste de Boston, MA, el 28 de marzo de 1858. De niño la familia migra a California estableciéndose en Santa Bárbara, una población de unos 15 mil habitantes, ubicado sobre la costa oeste, a unos 135 km al noroeste de Los Angeles, donde pasaría su niñez y juventud entre los estudios y el deporte.
En 1882 ingresa a la California State Normal School en Los Angeles (después se transformaría en la California State University), donde estudia para maestro, aunque no aparece entre los graduados desde 1884-1907, de acuerdo al historial de la escuela. Mientras estudia, sobresale como un excelente jugador de football americano.
De regreso en Santa Bárbara, ejerció como maestro de escuela y se dedicó a la ganadería asociado con F.N. Gehl. Se casa en 1887 en Santa Bárbara donde nacen sus tres hijos. Probablemente no le fue bien en el negocio de la ganadería, ni como maestro, ya que para agosto de 1900 llega a Bisbee, AZ a probar suerte en las minas de la zona y aunque no se sabe en qué minas trabajó, si se sabe que fue director de las escuelas públicas de esta población, donde estuvo hasta finales de 1902.
Estando en Bisbee, George y su hermano John, según el Tombstone Epitaph, el 9 de febrero de 1902, reciben un telegrama informándoles de la muerte de su padre en Santa Barbara, pero de acuerdo a los registros del cementerio de esta población, su madre es quien muere el 1 de febrero de 1902, mientras que su padre no aparece como sepultado en este cementerio.
George A. Metcalf y la Madereria
Todavía el 12 de septiembre de 1902 John Kelso era el ingeniero en jefe de la maderería, pero para el 15 de noviembre aparece George A. Metcalf de visita en Bisbee, proveniente de Cananea al servicio de Greene, ya como encargado de la maderería, lo que nos indica que probablemente George se hizo cargo de esta empresa, entre finales de septiembre y principios de noviembre de 1902. Al siguiente año llegaría su hermano William a trabajar con él.
Para 1906, George no solo era el encargado de la madera, sino también de la compra de pastura y granos para el ganado, de la empresa Sonora Packing Company, además de estar a cargo del departamento de renta de bienes inmuebles, como lo certifican los anuncios en el Bisbee Daily Review, que para el anecdotario, se siguieron publicando hasta el 26 de junio, 25 días después de su muerte.
Anuncio en el Bisbee Daily Review 26/06/1906
George A. Metcalf en su oficina de la maderería en Cananea.
(Arizona Historical Society. Tomada de:Sonnichsen, C. L.)
George A. Metcalf (Parado de sombrero), William Metcalf (Sentado al centro) y otros empleados en la maderería en Cananea. (Arizona Historical Society)
George A. como superintendente de los negocios de la madera, pastura y granos, y otros departamentos, de los americanos avecindados en Cananea, era quizás uno de los más populares de los negocios de Greene. Además, viajaba constantemente a los Estados Unidos y otras partes del Estado de Sonora, pero frecuentemente se le veía junto con su esposa de visita en Bisbee y sus alrededores, donde vivía su hermano John y su prima, la Srta Hosmer, una de las maestras más populares de la escuela de Bisbee.
La muerte de los Metcalf
Como encargado de esta parte de los negocios de Greene, George era un empleado fiel y eficiente, y en ese status lo tomó la huelga que los empleados de la Cananea Consolidated Copper Company (Las 4 C), habían iniciado la madrugada del 1 de junio de 1906 y que después de una fallida negociación con la empresa en la Comisaría de El Ronquillo, decidieron continuar la manifestación hacia la maderería, único departamento de la empresa que faltaba por visitar.
Cuando a eso de las 4:30 de la tarde la manifestación se aproximaba a la maderería, George, su hijo George Winfield de 13 años, su hermano William, Ignacio Cabrera, Pedro Fort y dos alemanes estaban en la oficina (Colin Bury, un empleado americano, en ese momento también ubica allí a Andrew Vance y un Sr. Howard). George ordenó cerrar la puerta exterior y conectar las mangueras contra incendio, para impedir la entrada a los huelguistas y rechazarlos con chorros de agua a presión.
Muchos eran los obreros mexicanos que trabajaban en ese departamento y varios empleados mexicanos ocupaban las oficinas como tenedores de libros y otros cargos de confianza, todos ellos dejando sus libros y papeles tal como estaban en sus respectivos escritorios, se acercaron a las ventanas para ver llegar a los huelguistas. Estos hicieron alto a unos cincuenta metros de la puerta principal y acercándose unos cuantos que portaban unas banderas, quisieron hablar con los señores Metcalf, jefes de la Maderería, para que se les permitiera sacar a los trabajadores mexicanos. El señor Ignacio Cabrera, tenedor de libros, al saber lo que los huelguistas deseaban, le dijo a George que les abriera las puertas y les concediera todo lo que querían ya que se presentaban de manera pacífica. George contestó que no les abriría y que se los iba a quitar de encima echándoles agua con una de las grandes mangueras contra-incendios. El señor Cabrera Insistió y recomendó a George, así como a los demás empleados, que no opusieron ninguna resistencia.
Para esos momentos George A. Metcalf había rociado con agua al pequeño grupo de huelguistas empapándoles completamente junto con las dos banderas que portaban. El resto del grupo de trabajadores, que estaban a corta distancia, al ver lo que pasaba, se acercaron al edificio y solicitaron a gritos que saliera ese “gringo” que había mojado las banderas y empezaron a arrojar piedras al departamento superior de donde había salido el agua. La respuesta fue una detonación cuya bala hizo blanco en uno de tantos, rodando ensangrentado por el suelo. Ya en ese momento el señor Cabrera, el señor Fort y otros empleados habían abierto las puertas, obligados por la multitud, por donde se precipitaron los huelguistas, la mayor parte jóvenes que deseaban sacar a los trabajadores mexicanos que estuvieren en el interior de los almacenes.
Al ver rodar por el suelo a uno de sus compañeros y no teniendo absolutamente ninguna arma para repeler la agresión de George, los demás arrojaron una lluvia de piedras sobre el edificio, tocándole una en la cara, se tiró por una de las ventanas hacia la calle al notar el ruido que hacían los que habían penetrado ya al edificio, subiendo las escaleras y recorriendo los departamentos de la planta baja. Al caer George a la calle, empuñaba un rifle calibre 30-40 marca Winchester y cruzaban su pecho dos cartucheras repletas de tiros. Sentado y con una pierna cruzada disparó de nuevo matando a otro de los huelguistas, entonces un grupo de ellos se precipitó sobre él arrojándole infinidad de piedras. Pudo levantarse e internándose por uno de los pasillos de la Maderería, corrió a ocultarse, pero fue perseguido y muerto con unos candelabros mineros puntiagudos, como a unos doscientos metros de la ventana de donde se había arrojado de lo alto del edificio.
William, armado con otro rifle igual al de su hermano, se precipitó por las escaleras y tomando una de las callejuelas que conducen a un puente recientemente construido y que servía para conducir la madera a otros departamentos, disparó varios tiros sobre la multitud, la que lo persiguió como seiscientos metros de distancia, lo alcanzan cuatro jóvenes huelguistas y lucharon con él, mató a tres, hirió al último en un dedo y murió a manos de este, de uno o dos tiros de su misma arma. Cuatro cadáveres quedaron en el llanito que se encontraba al otro lado del puente, dos frente a la oficina, uno en un pasillo y tres calcinados dentro de los edificios.
Colín Bury en una carta del 3 de junio dirigida a su madre, dice:
“…el Sr. Metcalf y Will fueron asesinados. Will fue asesinado a balazos y George Metcalf fue asesinado con candelabros mineros puntiagudos. Luego prendieron fuego al almacén de madera y cerca de $250,000 dólares en madera fue destruida.”
Maderería en llamas la tarde del 1 de junio de 1906.
Ruinas de la maderería 2 de junio de 1906.
(Arizona Historical Society. Tomada de:Sonnichsen, C. L.)
George es el primero de los hermanos en ser recogido en donde murió, dieciocho puñaladas fueron contadas en su cuerpo. Inicialmente piensan que William había podido huir a caballo pero poco después es encontrado y esa noche yacían ambos en el hospital de la empresa. El hijo de George permanecería escondido en la maderería hasta que inició el incendio y probablemente fue sacado por los empleados que se encontraban en la oficina al momento de la llegada de los huelguistas.
En Santa Bárbara, Winfield Bradbury Metcalf, temprano en la mañana del día 2 de junio recibió un telegrama de B.F. Packard proveniente de Cananea, anunciando la muerte de sus dos hermanos. El telegrama decía:
"Tus hermanos, George y William, murieron defendiendo valientemente la maderería de los huelguistas mexicanos."
El Funeral de los Metcalf
En el momento de la muerte de George, su esposa se encontraba residiendo en Pomona, CA, junto con sus hijos donde estudiaban, pero ella había estado enferma de neumonía y se encontraba probablemente en Pearce, AZ, pero no estaba totalmente recuperada cuando recibe la noticia de la muerte de su esposo el día 2 de junio. Ella se traslada a Bisbee con su cuñado donde permanece en el Copper Queen Hotel en espera de su hijo menor y de los cuerpos de los Metcalf. John dejó rápidamente Bisbee, viajando en buggy hasta Naco, donde tomó un tren de carga rumbo a Cananea, hacia donde se dirigía por los cuerpos de sus hermanos, para trasladarlos a Santa Bárbara, donde se llevaría a cabo el funeral. George a la edad de 48 años deja una viuda y tres hijos, Lester de 18 años, María de 15 y George Winfield de 13.
El 4 de junio en Naco, AZ, probablemente en compañía de su madre, al llegar de Cananea, el hijo menor de George en entrevista con el Bisbee Daily Review, obviamente muy dolido, declaraba:
“No hay verdad en la declaración publicada en el sentido de que mi padre hizo el primer ataque contra la turba. Llegaron hasta allí y sin una palabra de advertencia atacaron el lugar. Se puede decir que sólo querían conseguir que los trabajadores mexicanos se unieran a ellos en su manifestación, pero eso no es la verdad. Querían matar a algunos hombres blancos, y comenzaron allí.”
El 7 de junio, en un tren especial proporcionado por Greene, los restos de George y William, abandonaron Cananea rumbo a Santa Bárbara, a donde llegan al día siguiente, junto con su esposa, sus hijos y John, y son recibidos por toda la familia y amigos.
El 9 de junio Los Angeles Herald en la página 5, anuncia que el servicio funerario se celebraría en Santa Bárbara el domingo 10 de junio a las 2:30 pm en la Iglesia Congregacional, bajo los auspicios de las logias masónicas. Durante el servicio funerario participaron las logias masónicas locales Magnolia No.142 y Santa Bárbara No.192, participando también la Antigua Orden de Trabajadores Unidos (Ancient Order of United Workmen No.172), de las cuales era miembro George.
La iglesia estaba bellamente adornada con margaritas y un pasillo de bambú por donde lentamente avanzó la procesión presidida por el Rev. W. C. Merril, recitando a su paso las palabras de consuelo: “Yo soy la resurrección y la vida”. Los ataúdes fueron depositados frente al altar que se encontraba cubierto de rosas. El Rev. Merrill no hizo observaciones, utilizó el servicio Episcopal de oración y lectura de las Escrituras. Un cuarteto formado por la señora Bellman, señorita Trus Jow, Alfred Crowther y George Hunt; dirigidos por Mrs. Morrison quien estaba a cargo del órgano acompañaba la ceremonia. El servicio en la iglesia en realidad fue muy sencillo, pero muy impresionante. Himnos, una oración y la lectura de una porción de las escrituras, fue todo.
Posteriormente los cuerpos fueron trasladados al cementerio de Santa Bárbara. Los cargadores del féretro de George fueron: J.T. Johnston; George. A. Williams, J.L. Barker, J.H. Burson, John Alves (trabajaba en la maderería) y J.W. Taggart. Mientras que el de William fue cargado por: F.A. Conant, L. Richardson, Nathan Bentz, J.R. Granger, J.K. Harrington y C.W. Rasey. La inhumación se llevó a cabo con todos los honores de las Logias Masónicas, donde estuvieron presentes más de 200 masones y personas de casi todos los hogares de Santa Bárbara. Finalmente las dos tumbas se transformaron en una verdadera montaña de flores y arreglos florales, donde los hermanos quedaron lado a lado en el Lote 51 de la Sección Montecito, aunque sólo George está marcado actualmente con una lápida. En este Lote 51, también se encuentran enterrados su madre Orchard D., Winfield Bradbury y John Francis.
Cementerio de Santa Bárbara, CA, donde están enterrados los Metcalf.
Tumba de George A. Metcalf en el Cementerio de Santa Bárbara, CA.
A manera de entierro laboral, Greene anunciaría el 16 de julio de 1906 que el Sr. Evans, del Departamento de Tráfico, se había hecho responsable del Departamento de Madera, sustituyendo a George A. Metcalf.
El 30 de julio de 1906 La esposa de George, acompañada por su cuñado Winfield Bradbury hizo escala en Bisbee visitando a John F. Metcalf, que se encontraba como paciente en el hospital Bacon-Koons, recuperándose de una intervención quirúrgica por una apendicitis. Posteriormente la Sra. Metcalf iría a Cananea a tratar los asuntos relacionados con la herencia de su marido y después se trasladaría a Claremont, California en donde sus hijos estaban asistiendo al Pomona College.
CONCLUSION
Quizás la prepotencia y la impunidad acumulada de años que se obtiene al saberse protegido por tu patrón y las autoridades mexicanas, combinadas con algo de inocencia al creer que un chorro de agua podía detener a miles de huelguistas, no le permitió a George A. Metcalf medir la consecuencia de sus actos y lo iniciado por él, terminó dos días después con un número indeterminado de muertos, pero conservadoramente se puede hablar de más de 50 mexicanos y 12 americanos.
Al siguiente día de su muerte, desde Cananea, un corresponsal del Bisbee Daily Review escribió:
“… en opinión de los ciudadanos prominentes, la creencia general es que el levantamiento y la huelga se podrían haber terminado sin derramamiento de sangre, de no haber sido por el desafortunado incidente de Metcalf en el almacén de madera.”
De la misma opinión sería Francisco Mallen, Cónsul de México en El Paso, TX, cuando concede una entrevista a El Paso Herald, también publicada en el Bisbee Daily Review el 29 de julio de 1906, donde declara:
“…..sí el Sr. Metcalf hubiera ejercido un poco más de dominio de sí mismo y hubiera mostrado una mejor apreciación de la situación, no hubiera habido derramamiento de sangre y él estaría vivo hoy.”
BIBLIOGRAFÍA
1.- Colin Bury. Carta dirigida a su madre Susan S. Bury, fechada en Cananea el 3 de junio de 1906, publicada en el Arizona Republican el 6 de junio de 1906, Página 7.
2.- Rodríguez Calderón, Leopoldo.- Director de la Escuela Municipal de Cananea en 1906.  Los Verdaderos Acontecimientos de Cananea en Garciadiego, Javier.- Textos de la Revolución Mexicana. Fundación Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela 2010.
3.- Santa Barbara Cemetery. 2014. www.sbcemetery.org, http://www.findagrave.com/
4.- Sonnichsen, C. L.- Colonel Green and the Copper Skyrocket. The University of Arizona Press, 1974.
5.- The Los Angeles State Normal School. History of The Los Angeles State Normal School 1882-1907 Quarter Centennial. Los Angeles, CA. 1908.
HEMEROGRAFÍA
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02.- Cochise Review, August 27, 1900.
03.- Los Angeles Herald, May 8, 1901.
04.- Bisbee Daily Review, September 12, 1902.
06.- Bisbee Daily Review, November 15, 1902.
07.- Bisbee Daily Review, June 02, 1906.
08.- Los Angeles Herald, June 03, 1906.
09.- San Francisco Call, June 03, 1906.
10.- Arizona Republican, June 04,1906.
11.- Bisbee Daily Review, June 05, 1906.
12.- Arizona Republican, June 06, 1906.
13.- The Arizona Sentinel., June 06, 1906.
14.- Bisbee Daily Review, June 08, 1906.
15.- Los Angeles Herald, June 09, 1906.
19.- Tombstone Epitaph., June 10, 1906.
20.- Bisbee Daily Review, June 15, 1906.
21.- Bisbee Daily Review, June 26, 1906.
22.- Los Angeles Herald, July 16, 1906.
23.- Bisbee Daily Review, July 29, 1906.
24.- Bisbee Daily Review, July 31, 1906.


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